El nuevo oráculo argentino: el guanaco Zoilo
Como si no alcanzara con un pulpo y un burro, ahora un guanaco de Neuquén vaticina los resultados de la Copa América.
El pulpo Paul nos amargó cuando en el mundial del año pasado dijo que no seríamos ganadores. El burro Andrés anticipó que Belgrano de Córdoba ascendería a primera A. Ahora el guanaco Zoilo pronostica que Argentina derrotará a Bolivia por 2 a 1 en el primer encuentro de la Copa América.
El viejo Ermelindo es “criollo de tierra adentro, adiestrador de animales autóctonos en la tarea de la prestidigitación y el vaticinio”. Es el responsable de este oráculo autóctono. Zoilo es un guanaco que él crío. “Eligen bien, eligen bien. El Zoilo no sólo da el equipo que gana, señor: vaticina el resultado exacto y los autores de los goles”, dice.
“Lo crié con el método Betanwin. Como a los pollos, que les ponen rocanrol para estresarlos y que coman sin parar, al Zoilo lo tengo todo el día en la internet. Se me envició un poco el guanaco, para qué le voy a mentir: mire sino”.
“El 19”, grita Ermelindo, y de una serie de imágenes pegadas en la carrocería del 1114 el Zoilo escupe la de un pescado. “El 53”, dice ahora, y el Zoilo escupe la foto de un barco. “El 39”, termina, y Zoilo escupe hacia arriba simulando la lluvia.
El periodista de Telam le advierte que si el animal elije escupiendo sobre una bandera para determinar el ganador, puede provocar incidentes diplomáticos. “Si usted quiere vaticinios protocolares vaya a buscar a un diplomático, don. Pero el Zoilo es un guanaco y el guanaco se expresa a los gargajos” explica con simpleza el cuidador.
A raíz de esa sugerencia Ermelindo dibuja en el piso del 1114 dos letras con tiza blanca: la A y la B. Argentina y Bolivia, protagonistas del partido inaugural de la Copa América. “¡Déle Zoilo!”, le ordena al guanaco.
El guanaco Zoilo entra en trance, emitiendo extraños sonidos guturales, con los ojos casi fuera de sus órbitas, hasta que dispara: primero dos escupitajos sonoros, precisos, casi sin interrupciones sobre la A, y un poco más tarde uno en la B.
“2 a 1 -dice Ermelindo-. Argentina 2 a 1. Esta vez, el adivino no fue tan adivino...
Fuente: Telam

