El “Expreso” descarriló y no pudo con Río Grande
En el marco de la octava fecha del Torneo Federal B, Talleres no pudo con Río Grande de la Mendieta, que marcha último en la tabla de posiciones. Apenas empató 1-1 dejando en la cuerda floja al técnico Amaya, que dejó su cargo durante la mañana.
Es preocupante el presente que atraviesa
Talleres de Perico en el Torneo Federal B. Con apenas 10 unidades se encuentra
a dos puntos de caer en zona de descenso; el domingo volvió a dejar una pobre
producción en cancha y el técnico Amaya se fue muy cuestionado por sus hinchas
que como es habitual acompañaron en gran número.
El “Expreso” fue superado por un rival que
marcha último en la tabla de posiciones y venía de ser goleado por Pellegrini
7-1; sin dudas el peor equipo del torneo, que cuenta con el presupuesto más
bajo de la categoría.
Es increíble cómo el conjunto periqueño no
encuentra el rumbo en el certamen; no juega bien, no genera y cada vez que sus
jugadores pasan la mitad de la cancha, los ataques se diluyen en tres cuartos,
llegando a cuenta gotas, apelando a los pelotazos.
En La Mendieta el rendimiento fue muy malo, para colmo, Santiago Alonso Del Conto,
duró solamente quince minutos en cancha y se retiró lesionado. En su reemplazo
ingresó Fabián González para desequilibrar por el sector derecho, pero este
jugador ya no es el mismo de temporadas anteriores, perdió velocidad y
explosión y ya no garantiza nada cuando agarra la pelota, como solía ocurrir en
sus mejores momentos.
A los ponchazos atacaba Talleres. Maxi Martínez
el encargado de generar fútbol, se mostró
muy egoísta con sus compañeros; siempre hacía una de más y la terminaba
perdiendo. Tampoco estuvo fino a la hora de ejecutar las pelotas quietas, que
al fin y al cabo terminaron siendo un arma fundamental para empatar el partido
y salvar la ropa.
A los 40
minutos Sebastián Pisculichi, en su afán por jugar atrás con el arquero, le
dejo la pelota servida al delantero Bruno Solorza que en el mano a mano definía
bien, pero se sorprendía con la salida de Bordón que fuera del área bloqueaba
su remate, es decir, le correspondía la tarjeta roja por ser el último hombre y
por cortar una situación manifiesta de gol, pero el árbitro le perdonó la vida.
Ese fue un anuncio de lo que vendría un minuto
más tarde. Un tiro libre le posibilitó al defensor Carlos Yampa quedar solo
dentro del área sin marca, para decretar de cabeza el 1-0 parcial; festejaban
los hinchas locales que ni ellos podían creer el triunfo que estaban logrando,
hundiendo aún más el presente Periqueño.
Se desataba el descontrol en la tribuna
visitante, los hinchas empezaban a hacerse sentir con los insultos y los reproches
hacia el técnico que no entendía lo que estaba pasando.
Cuando se moría la primera parte Pablo Leiva le
daba la tranquilidad al “Expreso” luego de conectar un cabezazo dentro del área
que llegó a través de un tiro libre ejecutado por Martínez. Todo estaba como en
el comienzo.
En la segunda parte, la producción no mejoró. Se
peleó más de lo que se jugó, sobre todo en el sector medio del campo de juego;
es más, Talleres lo pudo haber perdido ya que el ingreso de Estévez le dio otra
dinámica a el combinado azucarero.
Sin dudas se notó la falta de fútbol en todos
los jugadores. No se pudo rescatar a ninguno. El plantel se quedó sin piernas;
habrá que buscar una solución urgente ya que todavía están a tiempo,
incrementar horas de trabajo si es necesario, sumar minutos de fútbol en la
semana; algo hay que hacer para sacar al conjunto de esta situación.
Nuevo técnico
Con este resultado, el Tigre Amaya decidió dar
un paso al costado y dejar de ser el entrenador del Expreso. La comisión
directiva ya presumía que esto iba a pasar, por los malos rendimientos. Es por
eso que había un plan B, que se llama Marcelo Castro, que asumirá su cargo esta
misma tarde.

