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Educación Olímpica: Lecciones universitarias olímpicas

La educación de los jóvenes se centra no solo en la mente y el intelecto sino también en el cuerpo. Así, la “Educación Olímpica” engloba tanto la educación física como la mental.

“Educación Olímpica” es un término que apareció por primera vez en la investigación olímpica y la educación deportiva en los años 1970 (Müller, 1975a). “Educación Olímpica”, ¿significa el renacimiento de los ideales educativos de la antigua Grecia, o su propósito se limita a dar credibilidad al marketing de los símbolos olímpicos?

La pregunta se debe responder en términos de principios, y la respuesta está fuertemente arraigada a la historia y el concepto del Movimiento Olímpico moderno. Su fundador, el francés Pierre de Coubertin (1863-1937), se consideraba ante todo un educador y su primer objetivo fue llevar a cabo una reforma educativa.

Su propósito, era incorporar el deporte moderno en los planes de estudios escolares e introducir también una educación deportiva para el cuerpo y la mente. Del deporte moderno había aprendido que la fuerza moral de la juventud puede desarrollarse de manera notable con la experiencia individual de la actividad deportiva y de ahí pasar a todos los ámbitos de la vida.

Coubertin no utilizó el término “Educación Olímpica”, pero se refirió inicialmente a la “educación deportiva” y, de hecho, así se titulaba el libro que publicó en 1922, Pédagogie sportive. Ya en 1900, y no únicamente en las escuelas, había estado impulsando la idea de facilitar el acceso al deporte, no sólo para los adolescentes sino también para la gente mayor, como una parte integrante recién descubierta de una educación completa (Coubertin, 1901).



La educación de los jóvenes se centra no solo en la mente y el intelecto sino también en el cuerpo. Así, la “Educación Olímpica” engloba tanto la educación física como la mental. Tiene como objetivo concientizar a los niños y jóvenes en la idea de que la práctica del deporte durante toda la vida es un enriquecimiento y complemento necesario para lograr otros retos si se desea desarrollar y mantener un sentido de identidad satisfactorio.

Este es el punto de partida de las ideas y actividades que se agrupan bajo el lema “Deporte para todos”. Lo que Coubertin quería era la educación física como parte obligatoria de la educación escolar para niños y niñas – aún no se ha hecho realidad en 50 países del mundo, según las estadísticas de la UNESCO.

En el resto de países, la cuestión es la importancia del deporte escolar en comparación con las “disciplinas académicas” y modos de mejorar su calidad y cantidad. Los días de deporte escolar, por ejemplo, son una parte importante de la experiencia de los alumnos, especialmente por lo que respecta al estímulo del sentido de comunidad.

Así como los Juegos Olímpicos proporcionan un modelo a escala global, los días de deporte escolar, si se planifican y se llevan a cabo de manera adecuada, son hitos educativos importantes en la vida escolar. Esto es especialmente cierto en las competiciones que se celebran dentro del marco del programa de desarrollo olímpico. Constituyen una buena oportunidad para poner en práctica la petición de Coubertin de incluir arte y música como escenario estético de la competición deportiva, con el fin de perfeccionar el ideal de armonía.



Cada ser humano, incluidos los escolares, desea hacer las cosas lo mejor que puede, y el deporte proporciona un registro documental de los logros humanos supremos. Un área académica comparable es la concesión de los Premios Nobel, donde las artes son inadecuadas para estos criterios objetivos. La consecución de nuevos logros personales y el deseo de competir con otros refleja un reto natural por parte del individuo que anima a los demás a hacer lo mismo.

Los resultados olímpicos de máximo nivel y los resultados deportivos óptimos en todos los otros niveles animan a la gente joven a mejorarse a sí mismos, a no conformarse con el promedio o con los resultados anteriores, y a convertirse en ejemplo.

Hoy en día este principio se cuestiona a menudo y solo puede mantenerse de manera creíble si esta forma de perfección humana se consigue con medios honestos e independientes. La manipulación y la interferencia con el desarrollo natural de los jóvenes (ingeniería genética, inhibición del crecimiento, etc.) los explota en lugar de contribuir a su “autoperfección” en el sentido humano.

Coubertin consideró la especialización prematura como un serio peligro para el desarrollo adecuado de los niños según su edad desde el punto de vista pedagógico. La “Educación Olímpica” es para todos, incluidos los estudiantes de pocos recursos y los discapacitados.

El artículo 2 de la Carta del CIO afirma que el Olimpismo aspira a fomentar un estilo de vida donde el placer de los logros físicos desempeñe un papel importante. Así, la experiencia de los logros, en el sentido olímpico, contribuye al desarrollo de la personalidad de todo atleta, no solo a los atletas de élite.


FUENTE: Leccioes universitarias olímpicas. Müller, Norbert (2010)

Por Sergio Tolaba, academista olímpico (Especial para Jujuy al Momento)

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