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Descendió River y Belgrano a la A

River no pudo dar vuelta la historia frente a Belgrano. Empezó ganando desde el arranque del partido, pero el “Pirata” empató en la segunda etapa. Mariano Pavone desperdició un penal.

River Plate sufrió el golpe más fuerte de su vida, el primer descenso de su historia, al empatar en el estadio Monumental con Belgrano de Córdoba 1-1 en el partido revancha por una promoción entre la Primera División y la B Nacional.

El empate condenó al equipo de Núñez a la B por la caída sufrida en la ida, 2 a 0 en Córdoba.Mariano Pavone puso en ventaja a River a los cinco minutos de la etapa inicial; Guillermo Farré empató a los 16’ del complemento. El propio Pavone tuvo la chance de darle a su equipo el triunfo parcial a los 24’ del segundo tiempo, con un tiro penal que atajó Olave.

El encuentro fue dado por terminado a los 44’ del complemento por el árbitro Sergio Pezzotta a raíz de varios incidentes protagonizados por algunos hinchas.

Hubo, los 90 minutos previos al desenlace, un partido puntual. El partido que debió atravesar River, sufrir River, padecer River. Con vaivenes emocionales, de la ilusión a la angustia, de la desesperación de la tristeza del final, resumida en las lágrimas de sus hinchas.

El corazón de River, que se encendió apenas iniciados estos 90 minutos, se paralizó a los cuatro minutos, gol de César Pereyra bien anulado por Pezzotta (posición adelantada); y recibió una inyección de adrenalina 60 segundos después: Pavone recibió en el borde del área, giró y sacó un derechazo seco, bajo, a la izquierda de Olave.

Igual que en el primer tiempo, River estuvo a un centímetro del abismo apenas iniciado el complemento, cuando Pereyra desperdició una chance clarísima para el empate. Y finalmente dio el paso hacia el vacío, a los 16’, cuando un error compartido entre Díaz y Ferrero permitió el tanto de Guillermo Farré.

La superioridad exhibida por River, más allá de su falta de eficacia para llegar con claridad hasta el arco de Olave, quedó entonces despedazada. Y fue peor a los 24’, cuando el arquero de Belgrano se quedó con el último aliento de la ilusión local. El penal desperdiciado por Pavone terminó de destruir el estado anímico de River.

 A esa altura, el partido que debió atravesar River, que debió sufrir River, que debió padecer River, era apenas un punto de una línea larga y oscura. Eso sí: un punto histórico. Quedaba, y queda todavía la infinita tristeza para quienes River es una entre más pasiones, y la tragedia individual de los que sólo tienen a River.

 

 

River Plate sufrió el golpe más fuerte de su vida, el primer descenso de su historia, al empatar en el estadio Monumental con Belgrano de Córdoba 1-1 en el partido revancha por una promoción entre la Primera División y la B Nacional.
El empate condenó al equipo de Núñez a la B por la caída sufrida en la ida, 2 a 0 en Córdoba.
Mariano Pavone puso en ventaja a River a los cinco minutos de la etapa inicial; Guillermo Farré empató a los 16’ del complemento. El propio Pavone tuvo la chance de darle a su equipo el triunfo parcial a los 24’ del segundo tiempo, con un tiro penal que atajó Olave.
El encuentro fue dado por terminado a los 44’ del complemento por el árbitro Sergio Pezzotta a raíz de varios incidentes protagonizados por algunos hinchas.
Hubo, los 90 minutos previos al desenlace, un partido puntual. El partido que debió atravesar River, sufrir River, padecer River. Con vaivenes emocionales, de la ilusión a la angustia, de la desesperación de la tristeza del final, resumida en las lágrimas de sus hinchas.
El corazón de River, que se encendió apenas iniciados estos 90 minutos, se paralizó a los cuatro minutos, gol de César Pereyra bien anulado por Pezzotta (posición adelantada); y recibió una inyección de adrenalina 60 segundos después: Pavone recibió en el borde del área, giró y sacó un derechazo seco, bajo, a la izquierda de Olave.
Igual que en el primer tiempo, River estuvo a un centímetro del abismo apenas iniciado el complemento, cuando Pereyra desperdició una chance clarísima para el empate. Y finalmente dio el paso hacia el vacío, a los 16’, cuando un error compartido entre Díaz y Ferrero permitió el tanto de Guillermo Farré.
La superioridad exhibida por River, más allá de su falta de eficacia para llegar con claridad hasta el arco de Olave, quedó entonces despedazada. Y fue peor a los 24’, cuando el arquero de Belgrano se quedó con el último aliento de la ilusión local. El penal desperdiciado por Pavone terminó de destruir el estado anímico de River.
 A esa altura, el partido que debió atravesar River, que debió sufrir River, que debió padecer River, era apenas un punto de una línea larga y oscura. Eso sí: un punto histórico. Quedaba, y queda todavía la infinita tristeza para quienes River es una entre más pasiones, y la tragedia individual de los que sólo tienen a River.