Deportes

Deporte y salud: Informe desde el corazón

En este informe pretendemos concientizar a los deportistas en el cuidado, la realización de chequeos, para poder efectuar su deporte favorito. Sobre todo en épocas de verano, con altas temperaturas.

Hace tiempo atrás, la afición deportiva –particularmente del fútbol- se vió conmovida por el fallecimiento de Antonio Puerta, un futbolista de Europa que fallecía a causa de una patología cardíaca no detectada. Claro que dicha enfermedad apareció recién cuando el jugador cayó en la cancha, ya que dichas afecciones frecuentemente, son de origen cardiovascular, relacionadas con anomalías cardíacas preexistentes.

Lo cierto es que tratándose de un contexto internacional en el que sucedió, la sociedad se ve conmovida por un caso más, de los tantos, que ocurrieron en el mundo, en nuestro país y en nuestra provincia misma.

En la alta competencia puede ocurrir a causa de la tremenda exigencia física a la que es sometido el cuerpo y su capacidad de resistencia, para ello existen estadísticas que marcan claramente que el ciclismo y el fútbol son los deportes más expuestos a las llamadas muertes súbitas.

El fútbol a nivel mundial fue noticia por los fallecimientos del camerunés Marc-Vivien Foé, o el brasileño Serginho. Como mencionábamos anteriormente, dichas patologías pudieron evidenciarse, en esos casos, por las altas descargas de adrenalina produciendo arritmias (como puede ocurrir cotidianamente con un susto o un deporte realizado intensamente).

Pero no hace falta irse muy lejos de casa para detectar casos acaecidos en nuestro deporte, como en 1983 cuando el jugador de River Oscar Víctor Trosero murió por aneurisma en el vestuario.

En la provincia de Jujuy, vale recordar el fallecimiento del recordado jugador de Gimnasia, Luis "el Mono" Siacia,  también por un infarto ocurrido en la tribuna mientras descansaba, tras haber jugado el primer tiempo para Boca Juniors de Los Naranjos. Luis Siacia moriría en los camarines del estadio La Tablada, en los brazos de su hijo.

También fue resonante el caso del basquetbolista Miguel Ángel Rosano, jugador santafesino que llegó a Jujuy para jugar para el club 1ro de Marzo, pasando luego a jugar en Ciudad de Nieva en la Liga Nacional B. Rosano manifestaba un dolor al costado, a la altura de la tetilla, pero la muerte lo sorprendió sin haber tomado cartas en el asunto.

Sin entrar en infructuosas polémicas, habría que citar los sucesivos casos muertes por infartos en el marco de los torneos de fútbol de veteranos. Hechos que ocurrieron por negligencia de los propios fallecidos, por no realizarse un chequeo médico pertinente, por descuidar su forma física (exceso de peso), por los horarios de los partidos y los calores que aumentan los riesgos, e indefectiblemente por indiferencia del Estado y las entidades que nuclean al fútbol de esta categoría. Lamentablemente el fenómeno del Fútbol de Veteranos, no solo tiene que ver con un movimiento social, sino que está estrechamente relacionado con muertes que pudieron ser evitadas, de no ser por la indolencia general.

Volviendo a ciertos casos que se relacionan con enfermedades no diagnosticadas, hay veces que suceden sin previo aviso o por que la providencia hizo que así ocurriera. Ocurre que algunos deportistas nacen con factores genéticos y anatómicos que pueden derivar en seria enfermedades, seguidas de muerte. De allí que uno no se explique cómo una persona saludable como un futbolista pueda llegar a estas instancias, ya que los clubes de alto nivel cumplen con los exámenes generales,  (electrocardiogramas, historiales clínicos, y pruebas de resistencia física). Una resonancia cardíaca podría ser de gran ayuda preventiva, sin embargo –pensando en los deportes o deportistas, menos pudientes- dicho estudio es realmente oneroso, fuera del alcance de los mismos.

En tanto, la ciencia sigue trabajando sobre ese músculo esencial, que es el motor de nuestra constitución física. Por lo pronto, de Dios siguen dependiendo nuestra vida y salud. Lo que resta es concientizar a nuestros deportistas que prevenir es curar, por más trillada que parezca la frase. Lo decimos desde el corazón, sinónimo de amor a la vida.