Chau, Carlitos “Pavachata” Soria
Se nos adelantó en el viaje hacia la eternidad. Se fue a dirigir partidos de fútbol entre “Los Ángeles” y “Los Cracks” que ya se fueron.
Se fue el viernes y se lo lloró el domingo. Por eso el minuto de silencio en los estadios pareció tan eterno, como los recuerdos que pasaron por la cabeza de los nostálgicos futboleros. Su origen deportivo fue el básquetbol; por eso andará por ahí charlando por las nubes, con el “Gordo Cortéz”, de su viejo y querido Villa Castañeda.
Basquetbolista guapo y aguerrido, por que llevaba el arrabal en la sangre. Así fue como árbitro, después de dejar uno de sus deportes favoritos allá por el 75.
Fue uno de los caballeros de la mesa redonda, porque muy pronto demostró pasta para dirigir, cuando no lo hacía cualquiera. Esos jueces eran Don Pedro
Raúl Lobo, Dardo Jaljal, Carlos Dagum y Carlos Soria.
Su marcada personalidad avasallante, su aplicación del reglamento y su conocimiento de las "mañas" de los jugadores, lo hicieron uno de los mas implacables árbitros. En ese tiempo en verdad había que ser guapo para dirigir como lo hacía él, poniéndole el pecho y mirando cara a cara al que quisiera pasarse de listo.
Peleó hasta el final con una terrible enfermedad que lo tenía a maltraer. No se quería entregar, hasta que Dios, el juez supremo, lo llamó para que estuviera al lado del algunos jugadores, como Luñiz, el “Chueco" Ojeda, “Ranga" Rojas, o con técnicos como Marcial Acosta, el "Maestro" Piatanesi, Don Francisco Pugliese. Hasta con los hinchas que lo insultaron y que ahora lo estarán ovacionando un partido entre los ángeles y los cracks del pasado.
Chau amigo "Pavachata", como te bautizaron en el barrio. Te vamos a extrañar, aunque seguramente nos volveremos a encontrar en aquella celestial cancha. Hasta siempre Carlitos Soria. El fútbol jujeño te recuerda.

