Jujuy | Deforestación

"Lo de Yala le dio en el corazón al proyecto"

El gobernador dio por superado el episodio en el Parque Potrero de Yala y recorrió el lugar, donde mantuvo un encuentro con los vecinos que habían manifestado su indignación luego de que 67 pinos fueran arrancados sin mayores explicaciones.

 

“Muerto el perro, curada la rabia”, reza un dicho popular que parece ajustarse al episodio.

El gobierno echó al Secretario de Biodiversidad Lucio Giménez, el funcionario que tomó la decisión de realizar la tala y destinar la madera a un aserradero privado, generando enormes suspicacias.

Luego de apartarlo, el gobierno expuso el caso como un ejemplo de la lucha de las nuevas autoridades contra la falta de transparencia y cualquier vestigio de corrupción.

El pasado martes, el propio gobernador Gerardo Morales, junto a la ministra de ambiente María Inés Zigarán y el comisionado de Yala, Santiago Tizón, se encontraron con los vecinos y decidieron dar las explicaciones del caso.

El área de ambiente presentó un plan de remediación en la zona desforestada y un programa de manejo del bosque, remarcando la política de convertir a la provincia en un emblema del cuidado ambiental, bajo el lema Jujuy Verde.

Pero el hecho quedará marcado como una rápida reacción oficial ante una sospecha de corrupción.

Giménez cayó en desgracia porque sus explicaciones para la desforestación - o el raleo, cómo lo califica técnicamente – no alcanzaron para desarmar las sospechas sobre un posible negocio con la madera que no tuvo reparos en dañar una reserva.

“Vinimos a poner la cara”, dijeron los funcionarios ante los vecinos.

El caso Yala quedará así en la memoria como una síntesis del cambio que el gobierno intenta mostrar.