La belleza de lo simple e imperfecto
El estilo decorativo wabi sabi surge del Japón milenario en el que los ambientes revestían un marcado aire minimalista, combinando elementos provenientes de la naturaleza (madera, piedra, flores, etcétera).
24 de agosto de 2015 - 00:00
Se basa en la belleza de la imperfección, ya que encuentra el valor de lo asimétrico, áspero, sencillo, humilde, íntimo e imperfecto.
Las imperfecciones o defectos que se producen durante el proceso de elaboración son los que dan a los objetos esa cualidad de únicos y elegantes.
- Armoniza tu casa a través del silencio: En la medida de lo posible, trata de aislar tu pequeño santuario -tu casa- del ruido con alfombras, buenas ventanas, minimizando el ruido de electrodomésticos, etc. El silencio es una invitación al equilibrio y la armonía.
- Mantené el orden: Comenzá lentamente, ordenando un armario, un espacio a la vez. Mantener el orden es sencillo si dedicás 15 minutos al final del día para organizar todo lo que esté fuera de lugar. Tener lugares para almacenar las cosas puede ayudar a conservar el espacio equilibrado.
- Apreciá lo imperfecto: No te deshagás de esas cosas antiguas y un poco desgastadas por el tiempo que tanto apreciás. Valorá la magia de la historia que encierran esas pequeñas imperfecciones. Integralas a tu espacio, aprendé a armonizarlas con tu entorno.
- Inspirate en los colores de la naturaleza: Colores otoñales de la primavera, los árboles, las hojas.
- Traé la naturaleza a tu casa: Los arreglos florales en honor de la estación son esenciales en el wabi sabi y no deben seguir ninguna regla específica.
- Ponele alma a tu espacio: Sumale los recuerdos, las fotos familiares, los dibujos hechos por los hijos, ese jarrón antiguo heredado de la abuela. Los objetos importan más por los recuerdos que por su valor físico o estético.
- Que no falten las velas: Ese estilo le otorga particular importancia a las velas bien distribuidas en la estancia.