Alfombras persas
Las alfombras persas le darán un clásico estilo a tu habitación, y son ideales para levantar ambientes sobrios. Bien colocadas, le otorgan color y sofisticación a cualquier sala.
El tejido de las alfombras persas es un elemento esencial del arte de la cultura persa, y su confección se remonta a la Edad de Bronce. Lleva un poco de esta fascinante cultura a tu hogar colocando una alfombra en el living, el dormitorio o en la habitación que prefieras para darle un toque de color a tus pisos.
La confección de estas alfombras tiene origen en las tribus nómadas de Persia. Comenzó siendo un abrigo para el invierno y terminó convirtiéndose en una verdadera expresión artística. Estos tejidos comenzaron a importarse a Europa a partir del siglo XIII. Un dato curioso es que al comienzo los europeos colocaban las alfombras sobre mesas y sillas, porque las consideraban demasiado valiosas para ponerlas en el suelo, como se hacía en oriente.
Una alfombra persa está confeccionada con lana de oveja, seda y algodón que se usa para la urdimbre y la trama. Se trata de una verdadera obra de arquitectura: primero se hace un plano con la composición de los motivos y luego se procede a tejer siguiendo los patrones del dibujo. Las diferentes figuras tienen en oriente una simbología específica: el conocido árbol de la vida, los tréboles y representaciones del sol, entre otros tantos motivos, representan diferentes apreciaciones de la vida espiritual de los persas.
Antiguamente se utilizaban tinturas de plantas y otros compuestos naturales para teñir las lanas de diferentes colores, pero actualmente se utilizan tinturas sintéticas. Sólo los nómades siguen utilizando las viejas técnicas. Los tonos más usados son colores cálidos como el rojo, y los tamaños son tan variables que es posible decorar habitaciones de cualquier dimensión con alfombras persas.







