Los pilotos del Dakar, inesperado "refuerzo" de artillería en Jujuy
Las clásicas construcciones tipo chalet con techo a dos aguas y galería, que sirven de habitaciones, casino de oficiales y hasta de capilla, fueron invadidas durante tres días por la caravana Dakar, que llega con cerca de 3.000 personas.
El entusiasmo inicial de los anfitriones por la llegada de esta tribu, que además viene acompañada por cientos de vehículos -desde los de carrera hasta los helicópteros- fue mutando con el correr de las horas.
Es que al habitual movimiento frenético de un vivac Dakar, el diluvio torrencial que cayó el día de la llegada a Jujuy obligó a todos a buscar un refugio para las carpas, habitualmente único techo para la mayoría de los habitantes de la caravana.
“¿Qué sentís vos cuando te cae gente a tu casa, pasan las horas y no se van?”, bromeó uno de los oficiales del regimiento ante la pregunta de cómo se sentía en estos días.
E inmediatamente aclaró que lo difícil viene después de la partida de la caravana Dakar, cuando hay que dejar las cosas en orden, como estaban antes de la llegada.
“Me gustaría más estar acá pero que fueran mis vacaciones, para que no me toque ordenar lo que queda”, comentó entre carcajadas.
Tras la locura del día anterior por la tormenta, este miércoles en el vivac de Jujuy fue el día más distendido ya que a excepción de los pilotos, todos los equipos y sus integrantes partieron a Bolivia, por tratarse de una etapa maratón con parque cerrado.
Eso significa que las máquinas no recibirán asistencia por parte de sus mecánicos y tampoco los pilotos podrán trabajar en los vehículos.
Sin sus equipos para guarecerse y sin mucho por hacer, los competidores se pasearon por el vivac, es decir el cuartel, donde muchos volvieron a encontrarse por primera vez desde la largada.
Los pilotos de motos y cuatriciclos, enfundados en el "uniforme” que les entrega la organización (remera, shorts celestes y alpargatas blancas) en cada etapa maratón ante la imposibilidad de llevar su ropa consigo, fueron blanco de todo tipo de bromas.
Con este clima, el Dakar se preparó para comenzar la segunda parte, que promete ser más complicada y demandar más de sus competidores. Por María Pía del Bono - (Télam)