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¿Cómo celebran la Navidad en el Resto del Mundo?

La mayoría de los países festejan la Navidad. Sin embargo, las celebraciones populares en el mundo no tienen nada que ver con el concepto de Navidad que tenemos los argentinos.

En la Navidad brasileña, el mar juega un relevante papel. En Nochebuena el cielo de las playas cariocas de Ipanema y Copacabana se iluminan con fuegos artificiales. En la legendaria Copacabana, las filhas do santo (sacerdotisas africanas) encienden velas y lanzan al mar pequeños barcos llenos de flores y regalos. Si la marea se los lleva, es un buen presagio, ya que significa que Yemanjá, Diosa de los Mares, bendice el nuevo año. Esta misma deidad derrama sus bendiciones sobre los habitantes de la ciudad de Salvador de Bahía, que vestidos de blanco o del color del santo del candombé que reine durante el año entrante, bañan en el mar sus pies desnudos. Además, este año, los brasileños prepararon el árbol flotante de Río, reconocido por el Libro Guinness Records como el mayor de su tipo en el mundo, es una enorme estructura metálica en forma cónica que mide 85 metros de altura, pesa 542 toneladas y es iluminado por 3,3 millones de bombillas que forman figuras navideñas.

 

El país caribeño festeja Navidad desde noviembre.

Los habitantes del país nipón se apresuran a saldar cuentas, limpiar sus casas y enseres, e incluso a renovar el vestuario como símbolo de la entrada del nuevo año.  La tradición ordena que durante dicha jornada se realiza una limpieza especial de la casa para después degustar con toda la familia las tradicionales tazas de fideos, símbolo de longevidad.

La Navidad para los británicos, tiene como ícono al muérdago. La rama de esta palanta protege contra los males y tras la suerte a los hogares. La tradición es pararse debajo de una rama de muérdago y besar a la persona que se tiene enfrente, como símbolo de buen augurio.

El país se ilumina para recibir la Navidad, especialmente el centro de Manhattan, con sus enormes árboles de Navidad del Rockefeller Center, el de Chanel Garden y sus espectáculos navideños del gran teatro neoyorquino Radio City Music Hall, y de todo Broadway.

El 25 de diciembre es día de fiesta nacional en India, y más de 20 millones de cristianos que viven en el país y celebran la Navidad, según las costumbres occidentales. La festividad hindú, con una estética más cercana a la Navidad, salvando las diferencias espirituales, es el Diwali. Durante dicha celebración, se adora a Lakshmi, diosa de la riqueza y la prosperidad, y amigos y parientes se reúnen para jugar a las cartas e intercambiar regalos.

Los noruegos asocian la Navidad con la luz de las velas y el fuego en un rincón de la casa, también suelen decorar sus casas con canastas trenzadas, coronas de tallo de lino y figuritas de duendes con base de piñas o nueces.

En la mesa es característico el recipiente de arroz, donde se coloca la almendra que llenará de buenos augurios al afortunado comensal que la encuentre. Salmón, bacalao, albóndigas de carne, paté de reno con arándanos, crema de bayas son algunas de las comidas tradicionales. En la bebida abundante cerveza y akevitt (aguardiente noruego), completan la gastronomía en esas fechas. Luego de cenar, se ilumina el árbol de Navidad y los niños aguardan la llegada del Julenisse, duende navideño que en Nochebuena se transforma en Papa Noel.

La navidad australiana es a todo glamour, pero con la diferencia que en el país se luce un sol veraniego acompañado de altas temperaturas.  La celebración suele completarse luego de la cena, termina en parques, jardines y playas con un picnic. El menú suele componerse por marisco, jamón dulce, ensalada, carne fría  y budín.

La tradición es la cenone (la gran cena), cuyo menú está compuesta por la pasta rellena cocida en caldo de capón, espaguetis con almejas, anguilas, verduras y turrón. Los niños reciben la visita de Papá Noel.

En la Nochevieja italiana (como la llaman) las lentejas sustituyen a las uvas (implementadas en España) para traer buena suerte en el nuevo año.

Los niños reciben la llegada de San Nicolás la noche del 5 y 6 de diciembre. Sin embargo, recién el 24, tras encender las luces del árbol y cantar los villancicos, es cuando los presentes por fin, son abiertos.  Las casas se engalanan con ramas de Santa Bárbara, musgo y nueces pintadas , las mesas se llenan de gansos rellenos de manzana, carne de cerdo asada y mucho ron.

En Rusia se sigue el calendario de la iglesia ortodoxa, por ese motivo, la celebraciones son unos días más tarde. La Noche buena está compuesta por doce platos, uno por cada apóstol. El pescado se acompaña con una sopa de remolacha, es el plato estrella de las mesas navideñas.

Los festejos comienzan el 16 de diciembre con las Posadas (representación de la penuria que pasaron San José y la Virgen para encontrar posada en su viaje a Belén). Durante nueve días, hasta Nochebuena, las familias más proclives a respetar la tradición navideña se turnan cada noche y celebran una posada en su casa. Tras la representación, comienza la fiesta, en la que los niños rompen una Piñata que representa a Satanás, llena de naranjas, mandarinas, caña de azúcar y maní. El día de Nochebuena, la tradicional cena se celebra pasada la medianoche tras la misa. Este servicio litúrgico, la Misa del Gallo, se celebra también la última noche del año, cuando es costumbre barrer la casa para que la suerte entre limpia. El día de Reyes se celebra como en España, recibiendo a los Magos de Oriente y dando buena cuenta del Roscón.

Con esta fiesta los judíos conmemoran la purificación del Templo de Jerusalén en el año 165 a.c. Se sigue la tradición helenística de su dinastía, había implantado el culto a Zeus a fin de que los bíblicos israelitas asimilasen a esa cultura.

La Navidad cristiana y la Janucá hebrea tienen muy poco que ver en su fondo, pero mucho que ver en la forma de celebración.

 

Si bien sus significados y sus orígenes son muy distintos, ambas festividades tienen en común, entre otros aspectos, la época en que se celebran, los ocho días de duración de la festividad hebrea y los ocho días de distancia entre la Navidad y el Año Nuevo cristiano, el carácter familiar y hogareño, los regalos para los más pequeños, la obligación de mostrar el símbolo de la festividad en lugar visible para todos y, por sobre todos los detalles, la importancia otorgada al elemento de la luz