Cómo operaban los "sanadores egipcios" en Córdoba
- Un varón, sindicado como el líder, y siete mujeres fueron detenidos acusados de haber montado la Fundación Académica Seshen para generar todo tipo de estafas.
- Ofrecían métodos para curar y espirituales.
- Tenían una llamativa base cerca de Villa Cura Brochero.
“La terapia egipcia es cara, pero te cura de verdad”. Ese es el concepto que circulaba entre los potenciales pacientes de la Fundación Académica Seshen, ahora acusada de asociación ilícita, estafa y ejercicio ilegal de la psicología.
Por esos posibles delitos fueron detenidos un hombre y siete mujeres, quienes vendían “sanaciones” en dólares, a un alto costo, y no lograban mayor eficacia en la mejoría de sus pacientes.
Mujeres profesionales, de mediana edad y de alto poder adquisitivo, abundan entre los damnificados, que, a raíz de la primera denuncia, ahora se suman al reclamo por lo que consideran una grave estafa.
Los trayectos curativos de los "sanadores egipcios" incluían cursos, convenciones en hoteles cinco estrellas de distintas ciudades argentinas, rituales en las Sierras y hasta viajes a Egipto.
La investigación, dirigida por la fiscal de Villa Cura Brochero, Analía Gallaratto, concretó detenciones en Traslasierra, en la ciudad de Córdoba capital y en Huinca Renancó, lugares donde mayoritariamente operaba la agrupación, aunque sus clientes o pacientes llegaban desde diferentes puntos del país.
Los “mejores alumnos”, en algunos casos, podían convertirse en sus lugares en embajadores de la fundación.
Fuertes sumas de dinero, armas, municiones y vehículos se secuestraron en los allanamientos.
Un líder fuerte
El escritor uruguayo Álvaro Juan Aparicio Díaz, de 63 años, hoy en el penal de Bouwer, es el líder indiscutible de la organización que ofrecía sanaciones espirituales. Tiene 14 libros registrados a su nombre, siempre con contenidos espirituales y relacionados con sanaciones.
El hombre, quien también se hace llamar “licenciado Ahú Ari Merek”, no era muy conocido en Traslasierra, aunque sí se tenían noticias difusas de su centro terapéutico, que hasta ayer era uno de los tantos que hay en la región. Ente otros títulos, Aparicio se presentaba como psicólogo y “maestro cabalístico judío”.
Hace años que reside en el paraje Pozos Azules, un campo de 90 hectáreas cercano a Villa Cura Brochero, donde levantó un “centro espiritual” que incluye pirámide, espacios para terapias diversas y salas de huéspedes. No obstante, durante años ha viajado con frecuencia a la ciudad de Córdoba para atender en su despacho, que primero estuvo situado en 9 de Julio al 500 y recientemente en Nueva Córdoba, en la zona de Paraná y San Lorenzo.
Según testimonios, Carolina Canne, exesposa de Aparicio, hoy también detenida, gestionaba las “difíciles” entrevistas con el “gurú”. Se encargaba de recibir a los posibles pacientes y de averiguar todo lo que era de su interés. Se sospecha que, además de las dolencias físicas y espirituales, se informaba sobre su poder adquisitivo, su entorno familiar y social y sus actividades y preferencias en general. No era fácil “lograr” una entrevista con el “maestro”.
Las otras detenidas son Carolina Altamirano, Noelia López, Patricia Stefanich, Verónica Floridia, Alejandra García y Liliana Dariomerlo, quien era la titular de la sede de Huinca Renancó.
El gasto es salud
El abogado Tomás Aramayo presentó en 2019 una denuncia en contra del centro Seshen, representando a una profesional de mediana edad que aseguraba haber sido engañada por la agrupación. Presa de una importante angustia, la mujer llegó al lugar pidiendo ayuda, y se encontró con oídos atentos y propuestas costosas.
“La consulta tenía en 2015 un costo de 500 pesos cuando cualquier psicólogo cobraba 250; la norma era que todo costaba el doble; luego se les obligaba a hacer cursos de distintos niveles, todos muy costosos, y a la vez se les motivaba a captar nuevos ‘alumnos’”, explica Aramayo.
Cuando se llegaba a un cierto nivel, se podía viajar a la montaña. Por una “terapia de iluminación” de algunas horas, bajo el sol transerrano, podían pagarse en 2015 entre 10 mil y 15 mil pesos. Igual costo tenía una terapia nocturna. En 2017, algunos pacientes pagaron 300 dólares por una “terapia de vidas pasadas”, o entre mil y 1.500 de la misma moneda por un “ejercicio de transmutación”.
Los pagos podían hacerse sólo en efectivo o por transferencia bancaria. La fundación nunca otorgaba recibos ni facturas.
“Se les infligía mucho temor a los pacientes, y se les convencía de que, cuanto más dinero invirtieran en la sanación, más efectiva sería esta”, cuenta Aramayo. Y estimó: “En algunos casos es posible que se haya hostigado o perseguido a pacientes que deseaban alejarse de la agrupación, puede que en la causa aparezcan otros posibles delitos, como amenaza o acoso”.
Supuestamente, con pacientes o con “víctimas” virtualmente sometidas, la organización exigía y obtenía buenas diferencias.
Armas, autos y mercaderías
Según se informó ayer, en el centro terapéutico de Pozos Azules, en la sede de la ciudad de Córdoba y en la casa de un hijo de Aparicio Díaz en la misma ciudad, en la casa de Canne en Villa Cura Brochero y en Huinca Renancó, se secuestraron más de ocho mil dólares y 400 mil pesos en efectivo. Pero llamó la atención la cantidad de armas y de municiones que también se hallaron.
“El maestro les decía a sus seguidores que debían armarse para la guerra de la comida que venía después de la pandemia, porque luego se aproximaba el fin del mundo. Se cree que ese armamento era donado por los mismos adeptos”, dijo un allegado que prefirió no ser identificado. Otra fuente contó que una mujer murió en las últimas horas de cáncer luego de que en la fundación se le recomendó abandonar su medicación para seguir las terapias allí brindadas.
En la fundación se secuestraron vehículos de alta gama y una gran cantidad de posibles elementos de prueba para la causa. Lo que llamó la atención fue además una gran cantidad de alimentos no perecederos acumulados en el lugar. Supuestamente, eran donaciones destinadas a sectores carecientes de Traslasierra.
La fiscal Gallaratto reconoció ayer el trabajo de ocho meses de la Departamental San Alberto de Policía y de la Dirección de Investigaciones Operativas (DIO) de la Policía Judicial de Córdoba. “Es una investigación que recién comienza”, dijo.