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Villancicos, tradición navideña

La "banda sonora" de nuestros días se reafirma en los tradicionales villancicos que nos anuncian que falta poco para la Navidad y la llegada del niño Jesús.

Entre las fechas más emotivas del calendario, la Navidad es una de las más importantes. Época mágica y especial que se caracteriza por los momentos de alegría que compartimos junto a nuestros seres queridos.

Uno de los elementos que nos introduce en este clima navideño son los tradicionales villancicos. Esos cantos populares que han trascendido a las generaciones y reavivan año a año el espíritu de la Navidad.

Los villancicos surgieron en la Edad Media como la evolución de formas musicales populares más antiguas. El origen del nombre se debe a que quienes las cantaban eran los campesinos de las villas. Ellos usaban estos cantos para informar a la gente sobre los acontecimientos del pueblo. Una especia de noticiero rural. 

La particularidad que tenían era su tono pegadizo, razón por la cual los miembros de la Iglesia, vieron en este tipo de canciones la forma perfecta para anunciar el nacimiento de Jesús.
Rápidamente se adaptaron coplas, estribillos y melodías sencillas para divulgar el mensaje evangelizador y transmitir a las familias la buena nueva. 

De esta manera los villancicos pasaron a ser un género de canción específico de la Navidad y exclusivo de las celebraciones de esta festividad. Estos alegres versos nos hablan con tono sensible de los sentimientos de la Virgen María y de los pastores ante el Nacimiento de Cristo. 

Los villancicos forman parte de nuestra cultura como un elemento verdadero  que permanece en los corazones, transmitiéndonos un mensaje de paz y alegría. Su belleza reside en la sencillez de los versos y las melodías contagiosas que han brindado felicidad a grandes y chicos. 

En nuestro país existen dos grandes obras musicales reconocidas mundialmente: “Misa Criolla” y  “Navidad nuestra”.

“Misa criolla” es una obra musical de naturaleza religiosa y folklórica compuesta por el músico Ariel Ramírez, para seguir el orden tradicional de la misa.

Fue grabada  en el año 1964 por Los Fronterizos, la Cantoría de la Basílica del Socorro y una orquesta integrada por instrumentos regionales, con Domingo Cura en percusión, Raúl Barboza en acordeón, Jaime Torres en charango, Chango Farías Gómez en bombo, entre otros.

El año pasado en el 50º aniversario de la obra, el Papa Francisco celebró el día de la Virgen de Guadalupe, patrona de América latina, con una misa solemne en la Basílica de San Pedro, donde la “Misa criolla” acompañó la celebración. 

“Navidad nuestra” es otra de las grandes creaciones folclóricas argentinas de Ariel Ramírez como músico y de Félix Luna, como poeta, que además contó con la colaboración del Padre Antonio Segade.

Aunque la obra formó parte del lado B del vinilo original de Misa criolla y mucha gente la toma como un conjunto, en realidad es muy diferente de aquella. 

Se trata de una obra donde se recogen seis hitos del evangelio de infancia, y se los presenta en distintos ritmos folclóricos típicos de distintas regiones de nuestro país. Entre los cantos más recordados están La Peregrinación (Huella pampeana), El Nacimiento (Vidala catamarqueña) y Los Reyes Magos (Taquirari).

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