Una "peluquería" donde se aprende música
El legado que Don Amaranto Chañi dejo para Jujuy fueron los innumerables músicos que se formaron en “la peluquería”, uno de ellos Franco Villarubia más conocido como “Obama”.
06 de enero de 2016 - 00:00
Muchos niños y jóvenes que buscaban acercarse a las raíces del folclore jujeño o simplemente querían aprender a tocar algún instrumento se acercaban a “La peluquería” de Don Amaranto Chañi, que mientras cortaba el pelo enseñaba desinteresadamente a todo aquel que quisiera aprender.
Con los años, allí surgieron grandes talentos e incluso después de la partida de Don Amaranto su legado continúa a través de sus alumnos, tal es el caso de Franco Villarubia, más conocido como “Obama”.
En diálogo con Radio 2, Franco Villarubia recordó que desde chiquito sentía atracción por los instrumentos de viento y un día su padre le propuso ir a aprender con los hermanos Chañi, así llegó hasta la peluquería donde estaban Juan, Cristóbal y Luis Chañi, pero no le pudieron enseñar porque solo tomaban a alumnos con un conocimiento previo.
“No enseñaban desde cero. El único que enseñaba era Juan pero ya era grande y había dejado de enseñar. Me dijeron ‘acá a la vuelta esta mi hermano Amaranto’ a el preguntale”, cuenta.
Franco fue hasta la peluquería de Don Amaranto quien le pidió que regrese en veinte días, que ya le iba a preparar su instrumento con un lutier amigo, Don Isabel Guari.
“Fui en Julio y le mostré mis instrumentos y me dijo ‘no estos son juguetes, no podes tocar con esto, venite de acá a 20 días y yo ya voy a tener tu quena’. Él a todos los alumnos que tocan quena les pedía mostrar los deditos para ver de qué tamaño tenían que ser los agujeros. En ese momento yo era chiquito y Guari me hizo una quena flaquita, ahora uso una quena con más espesor y con más cuerpo”.
Así comenzó su carrera en la música, porque con los años pasó a formar parte del Grupo Amaranto, que estaba integrado por los chicos que reunían las condiciones para salir a tocar.
Al tener muchos alumnos y de todas las edades, Franco y sus compañeros le propusieron a Don Amaranto que los más grandes se llamaran “Grupo Amaranto” y los más chiquitos “Los Amarantitos”, para diferenciarse y seguir llevando su nombre.
Explicó Franco que, “Al principio no quería hasta que aflojó y dijo ‘bueno les doy el nombre’ y sus alumnitos ahora se llaman Los Amarantitos”.
Luego de que falleciera su querido maestro se cerró la peluquería y los chicos igual se ponían a ensayar en la vereda representando una triste postal. Un tiempo después se convirtió a ese lugar en museo y le permitieron a Franco junto a un profesor designado por la municipalidad seguir con el taller en el cuarto de atrás.
Franco Villarubia sostiene que quiso continuar “Por el cariño que le tenía a Amaranto y por lo que me gusta hacer. El me enseño a mi gratis, cómo yo no voy a seguir enseñándoles a los chicos”.
Para su futuro Franco decidió estudiar Licenciatura en Composición, porque explica que “La música para mi es mi cable a tierra, por ahí tengo problemas y agarro mi quena o mi guitarra, me pongo a tocar y me relajo”.
De su maestro le quedó una huella imborrable que le ha servido para darse cuenta qué es lo que quería ser. Finalizó Franco “Con Amaranto aparte de la música, aprendí valores. Amaranto era un profesor de la vida”.