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Tradiciones navideñas que nos dejaron los abuelos

Los pesebres, villancicos, la danza de las cintas, los sikuris, son algunas de las expresiones y costumbres más representativas de la Navidad Jujeña y aquellas que perduran según van pasando los años.

Al terminar las clases, niños y jóvenes se predisponen a esperar la navidad asistiendo al pesebre del barrio, donde les enseñan los cánticos tradicionales, la adoración al niño Dios y la danza de las cintas, una expresión muy popular.

Teniendo en cuenta que "adorar en los pesebres" es una de las cosas más especiales que tiene la Navidad Jujeña , los protagonistas fundamentales son  esos niños y jóvenes que se comprometen a contagiar su espíritu a través de la danza y de sus instrumentos.

Uno de los bailes populares que se manifiesta es la “Danza de las Cintas”, una danza que se realiza alrededor de un poste del que cuelgan cintas multicolores que son sostenidas en el extremo por los niños. Una parte de ellos gira hacia la derecha y la otra hacia la izquierda, de manera de ir entrecruzando las cintas. El recorrido del baile se acorta en cada giro hasta dejar todo el poste cubierto de colores.

En cuanto a los "pesebres", existen distintos tipos: los hay grandes o pequeños, de arcilla o porcelana, estáticos o vivientes, siempre representando la escena del nacimiento. Algunos se encuentran en Iglesias o en plazas y otros en casas de familia, que a veces abren sus puertas para que los visiten.

Otro elemento fundamental de la navidad en Jujuy son los "villancicos", canciones populares que al ritmo de los sikuris rememoran nuestra infancia. "Ha nacido el Niño", "Vamos pastorcillo", "Huachi torito", "Din don dan", "Caballito en el cielo", "Misachico de Navidad", "Vamos niños al sagrario" o "El promesante", son algunas de las más recordadas.

En alguna oportunidad la investigadora Herminia Terrón de Bellomo realizó una recopilación de villancicos jujeños, que se publicaron en un libro titulado "Llegando la Navidad". En su presentación había expresado que “a los villancicos no hay que leerlos, hay que cantarlos".

Todas estas costumbres se ven claramente reflejadas en el “Encuentro provincial de pesebres", que se realiza cada año, reuniendo a los adoradores de todas partes de la provincia, con el objetivo de que compartan sus experiencias y rindan homenaje al niño Dios.

En el año 2012 se declaró a los pesebres, a los niños adoradores y las bandas de música como patrimonio cultural intangible de San Salvador de Jujuy, ya que a través de ellos es posible mantener viva una parte de nuestra cultura.