El legado de Amaranto Chañi, maestro de la vida y de la música
Hoy desde las 21 en el Cine Select (Alvear 665), el Taller musical del Museo “Amaranto Chañi” cierra el ciclo lectivo con un espectáculo musical a cargo de los alumnos del taller que fueron parte de las clases dictadas en la ex peluquería -ahora museo- , por los profesores Ricardo “Papiruli” Mamaní, Lionel Limache y Franco Villarubia. Participan “Los Amarantitos”, que es el grupo que quedó conformado tras el fallecimiento del maestro Amaranto Chañi y los alumnos nuevos del taller.
En diálogo con Jujuy al Momento, el profesor “Papiruli” Mamaní expresó: “fui designado luego de la desaparición física del maestro Amaranto Chañi, para continuar con el proyecto que él comenzó, que es brindar la enseñanza de instrumentos a niños y adolescentes en su propio lugar de trabajo, acá en la peluquería. Con la decisión de la Municipalidad de Jujuy de continuar con ese legado y con la concurrencia de los chicos que el enseñaba y también de otros que quieran aprender”.
Don Amaranto fue y continúa siendo la inspiración de muchos chicos que se acercan a la música y sobre todo a las raíces del folclore jujeño. En vida fue formador de innumerables músicos que acudían gratuitamente a su lugar de trabajo, “La peluquería”, para aprender a tocar algún instrumento.
Uno de sus alumnos más queridos, Franco Villarubia también conocido como “Obama” lo recuerda diciendo, “Amaranto Era una persona de mucho culto musical y de mucho culto como persona. Los valores estaban antes que nada. Al entrar a la peluquería uno tenía que decir buenos días, buenas tardes, buenas noches Amaranto (…) aprendimos un montón de cosas y eso es lo uno va transmitiendo a los chicos. Si bien algunos compartieron un par de años, nosotros los más grandes estuvimos más tiempo con él”.
Luego del duro golpe que significó el fallecimiento de Don Amaranto los alumnos decidieron seguir yendo a la peluquería, pero al estar cerrada ensayaban en la vereda.
“Amaranto falleció un 29 de marzo y nosotros en la segunda semana de abril empezamos con los ensayos porque en agosto teníamos compromisos que Amaranto había asumido y hubiera querido que hagamos”, relató su alumno Franco Villarubia.
Al pasar por calle Lamadrid, los chicos de Don Amaranto representaban una postal conmovedora que mientras hacían sonar bombos, quenas, guitarras, sikus y charangos, le rendían homenaje a quien fuera su maestro.
“Él decía el día que me muera no quiero llanto, quiero que guitarreen, que toquen carnavalito, toquen cueca (…) siempre dijo el día que yo no esté quiero que toquen” dijo su alumno.
Pasaban los meses y al llegar el invierno los chicos no pudieron seguir ensayando afuera de la peluquería, por lo que a Franco Villarubia consiguió que le prestaran el salón de la banda de música del regimiento, donde ensayaron durante julio y mediados de agosto. El objetivo era poder cumplir con los compromisos de Don Amaranto, que era participar de la caminata de las quenas y del festival de la Niña Yolanda en Lozano.
Del inmueble donde quedaba la peluquería y Limsa (en la esquina) se sabía que el dueño quería construir un edificio, pero tiempo después la municipalidad de San Salvador decidió alquilarlo para que sea la Secretaría de Turismo y Cultura, y en la peluquería se pudiera continuar con el taller de música de Don Amaranto.
Actualmente la peluquería funciona como museo y taller, adelante permanece intacto para mantener vivo el recuerdo de Amaranto Chañi y en el cuarto de atrás se dictan las clases a cargo de los ex alumnos y del Profesor “Papiruli” Mamani.