La insólita maniobra de Fellner antes de dejar el gobierno
La gestión de gobierno que encabezó Eduardo Fellner desde 1998 hasta 2015 (con un paréntesis entre 2007 y 2011 cuando Walter Barrionuevo gobernó, para muchos, “cuidándole el sillón”) tuvo una característica negativa: la falta de transparencia.
Esta apreciación que podría tildarse como subjetiva, se sustenta en un dato objetivo: el incumplimiento sistemático de la presentación de la Cuenta de Inversión, una herramienta contable exigida por la ley de administración financiera, que sirve para que el gobierno le explique a la sociedad de qué forma utilizó los recursos del presupuesto público en el último año.
Según el artículo 91 de dicha ley, este informe debe ser presentado cada año antes del 31 de mayo.
De acuerdo a las reiteradas denuncias del radicalismo, por aquellos años oposición, el gobierno de Eduardo Fellner hizo lo propio hasta el año 2003, pero la Cuenta de Inversión de aquel periodo fue observada por el Tribunal de Cuentas, que cuestionó aquella rendición. En consecuencia, los funcionarios de entonces retiraron la presentación y no la volvieron a realizar.
Un nuevo intento se produjo en 2008, ya con Walter Barrionuevo en el poder. Sin embargo, la información fue manejada con hermetismo por el oficialismo de aquel entonces, que literalmente impidió el análisis del informe: la rendición de cuentas llegó a la comisión de finanzas, por aquellos años con absoluta mayoría kirchnerista, y terminó allí su recorrido, sin posibilidad de estudio para la oposición.
Según recuerda el jefe de la bancada radical en la Legislatura, Alberto Bernis, en los años posteriores, ya con Fellner nuevamente en el gobierno, el incumplimiento, y en consecuencia la violación a la ley, persistió.
Sin embargo, en noviembre de 2015, a un mes de abandonar el gobierno, ocurrió una situación insólita: la gestión Fellner presentó en la comisión de finanzas las rendiciones de cuentas de los años 2012, 2013 y 2014. No obstante siguió adeudando la Cuenta de Inversión correspondiente al ejercicio 2015.
“Lo que ocurrió fue que la comisión de finanzas nunca las envió al tribunal de cuentas ni permitió que se trate en el recinto”, recordó Bernis. El presidente de dicha comisión era el diputado ultrafellnerista Miguel Lembo.
Esta noche, en la presidencia de la Legislatura, Gerardo Morales buscará marcar un contraste y dejar atrás esa etapa histórica, marcada por la falta de transparencia.