River goleó al Cruzeiro y es semifinalista de la Copa
Después de la derrota por 1 a 0 sufrida en el cotejo de ida en el
Monumental, cuando todavía el síndrome del escándalo con Boca Juniors
era una pesada mochila sobre sus espaldas, los jugadores y el cuerpo
técnico riverplatenses se juramentaron íntimamente dar vuelta la
adversidad y lo cumplieron a pie juntillas.
Y lo hicieron ante un Mineirao repleto, ululante, pero que no resultó
para nada intimidante en el ánimo del equipo de Núñez, "aggiornado" para
la circunstancia por un entrenador que sigue demostrando temple y
conocimientos en situaciones de extrema complejidad como la de hoy. Está
recibido de "buen técnico" Marcelo Gallardo.
Porque el partido arrancó con un tono equilibrado, lo que fue marcado por opciones repartidas para ambos.
Los dos mostraban versatilidad para atacar y defender, lo que derivaba en falta de precisión por ambas partes.
Pero River, en ese desarrollo era el que tenía las posibilidades más claras, hasta que en una contra precisa se puso en ventaja.
El balón derivó en Teófilo Gutiérrez por izquierda, Rodrigo Mora
arrastró la marca por el medio y Carlos Sánchez ingresó suelto por
derecha a recibir una precisa habilitación del colombiano, para definir
con un remate bajo y cruzado.
Y a partir del tanto conseguido a los 19 minutos, el equipo del 'Muñeco'
Gallardo siguió buscando ampliar la diferencia con autoridad y sin que
le pesara la condición de visitante.
Leonardo Ponzio jugó como cinco adelantado y hasta llegó a posiciones de
gol, como cuando sobre la media hora remató bajo contra el palo derecho
y su disparo se fue apenas desviado.
Acertó con el planteo Gallardo una vez más, ya que se volcó por un
mediocampo decididamente combativo y dúctil a la vez, en el que tanto
Carlos Sánchez como Ariel Rojas dejaban surcos en el ida y vuelta por
los costados, mientras que Matías Kranevitter se ocupaba esencialmente
de la recuperación y el equilibrio. Ponzio, lo dicho, era el que hacía
un poco de cada una de las cosas que ocupaban a los demás.
Claro que todos ellos eran respaldados por una defensa muy aplicada, en
la que los centrales Ramiro Funes Moris y Jonatan Maidana resultaban los
más solventes.
Cruzeiro, en tanto, se pareció en mucho al equipo que perdió 3 a 1 con
Huracán en Parque de los Patricios durante la fase de grupos. Indeciso a
la hora de defender, insípido a la de crear juego e inofensivo a la de
atacar, el conjunto de Belo Horizonte nunca tuvo claro como jugar este
partido. Y así le fue durante esos primeros 45 minutos.
Por eso era imprescindible para los locales cambiar totalmente la
actitud para la parte complementaria, así como era vital para River
mantener la expuesta en la etapa inicial para que la cosecha no se
pudriera.
Pero el único que lo hizo fue el representativo argentino, que a partir
de eso terminó de definir el pleito cuando solamente se llevaban jugados
seis minutos y por fin se le dio a "Teo" Gutiérrez, que se sacó un
defensor de encima con mucha técnica y definió de derecha con su
habitual calidad, al palo más lejano del arquero Fabio.
Fue la frutilla del postre para la mejor actuación de River en esta Copa
Libertadores y también para el colombiano, que jugando por su selección
marcó aquí mismo su único tanto en el pasado Mundial 2014 en el 3-0
ante Grecia.
A tal punto que enmudeció a 56.000 "torcedores" del Cruzeiro que
llegaron con las ilusiones en el pecho y se las llevaron en los
bolsillos. Y a la emotiva celebración de esos 2.500 hinchas de River que
llegaron con la esperanza en el bolsillo y se fueron de regreso a la
Argentina con la felicidad en el pecho.
Ahora habrá descanso de Libertadores para todos y River solamente tendrá
que palpitar antes de la Copa América cual será el rival para
semifinales que le deparará mañana el cruce entre Racing y Guaraní, en
Avellaneda. En la ida ganaron los paraguayos 1 a 0.
La otra semi será para Internacional, de Porto Alegre, el único
brasileño sobreviviente para semifinales, y Tigres, de México.