El compañero de fórmula de Eduardo Fellner, uno de los artífices de la contundente derrota del peronismo en la provincia (la primera desde el regreso de la democracia), comenzó a despedirse esta semana de sus funciones como Vicegobernador y presidente de la Legislatura, improvisando una conferencia de prensa en la que pretendió explicar lo inexplicable.
Jenefes se va de la Legislatura sin rendir cuentas
Quienes recorren habitualmente los pasillos de la Legislatura le cuestionan a Jenefes la soberbia con la que llevó adelante en forma permanente donaciones de cualquier tipo, utilizando en forma discrecional recursos que le pertenecían al Poder Legislativo.
Quienes recorren habitualmente los pasillos de la Legislatura le cuestionan a Jenefes la soberbia con la que llevó adelante en forma permanente donaciones de cualquier tipo, utilizando en forma discrecional recursos que le pertenecían al Poder Legislativo.
En burdos intentos por conseguir rédito político, el Vicegobernador saliente se mostró durante cuatro años comprando y entregando electrodomésticos, entre ellos algunas cocinas para escuelas que no tienen servicio de gas, o becas bastante pobres para estudiantes carenciados, bajo el curioso rótulo de “beneficios legislativos”.
Para ello, Jenefes utilizaba a gusto el dinero que la provincia destina anualmente para el funcionamiento del Poder Legislativo, en busca de una fotografía con quienes tienen necesidades insatisfechas por responsabilidad de su propio Gobierno.
Pero la última medida considerable del Vicegobernador fue la que generó el hartazgo de los diputados que conforman la Cámara y cosechó cuestionamientos inclusive, de tipo legal.
Argumentando que se trató de un “ahorro” producido durante su gestión, el Vicegobernador sorprendió al anunciar que donaría 10 millones de pesos al Hospital Snopek de Alto Comedero, sin explicar de dónde se obtuvieron esos fondos ni cuál será el destino concreto de la donación.
Sin dudas, Jenefes fue víctima de la visión patrimonialista del Estado, aquella que hace creer a los funcionarios que los recursos públicos que administran circunstancialmente les pertenecen y por lo tanto, pueden disponer de ellos como mejor les parezca.
El último 25 de octubre la sociedad le puso un límite a tanta soberbia. Ahora, serán los organismos de control de la provincia y tal vez hasta la misma Justicia los encargados de revisar los gastos de la administración Jenefes al frente de la Legislatura.
En burdos intentos por conseguir rédito político, el Vicegobernador saliente se mostró durante cuatro años comprando y entregando electrodomésticos, entre ellos algunas cocinas para escuelas que no tienen servicio de gas, o becas bastante pobres para estudiantes carenciados, bajo el curioso rótulo de “beneficios legislativos”.
Para ello, Jenefes utilizaba a gusto el dinero que la provincia destina anualmente para el funcionamiento del Poder Legislativo, en busca de una fotografía con quienes tienen necesidades insatisfechas por responsabilidad de su propio Gobierno.
Pero la última medida considerable del Vicegobernador fue la que generó el hartazgo de los diputados que conforman la Cámara y cosechó cuestionamientos inclusive, de tipo legal.
Argumentando que se trató de un “ahorro” producido durante su gestión, el Vicegobernador sorprendió al anunciar que donaría 10 millones de pesos al Hospital Snopek de Alto Comedero, sin explicar de dónde se obtuvieron esos fondos ni cuál será el destino concreto de la donación.
Sin dudas, Jenefes fue víctima de la visión patrimonialista del Estado, aquella que hace creer a los funcionarios que los recursos públicos que administran circunstancialmente les pertenecen y por lo tanto, pueden disponer de ellos como mejor les parezca.
El último 25 de octubre la sociedad le puso un límite a tanta soberbia. Ahora, serán los organismos de control de la provincia y tal vez hasta la misma Justicia los encargados de revisar los gastos de la administración Jenefes al frente de la Legislatura.

