Jujuy | Corrupción

Educación, otro blanco de las cooperativas de Milagro Sala

La justicia investiga los fondos que los cooperativistas recibían para refaccionar escuelas; la ex ministra de educación, Florencia Gelmetti, complicada por el pago de obras sin verificar su realización.

La ex ministra de educación de la provincia afronta en período complejo posterior a su gestión en el ministerio más conflictivo del gobierno.

Mientras un fiscal indaga en su supuesta participación en la entrega de préstamos personales a sus funcionarios con dinero público, otra línea de investigación se va gestando y complican su situación judicial.

En medio del escándalo por la corrupción con los fondos destinados a la construcción de viviendas, se conoce que las cooperativas acusadas de robarse dinero público también se adjudicaban obras para el mantenimiento, refacción, desmalezamiento y otras tareas en los establecimientos escolares.

Se trata de otra área donde se manejaron millones de pesos durante años.

De la misma forma que en el caso de las viviendas, en educación tampoco pueden comprobarse las obras ni los servicios prestados.

El modus operandi es similar al caso viviendas. El estado nacional lanzaba programas para el mantenimiento de las escuelas, la provincia firmaba convenios para beneficiarse con dichos programas, el dinero llegaba, el ministerio de educación lo recibía y las cooperativas se alzaban con esos recursos sin ejecutar las obras, realizarlas en parte o de manera defectuosa.

El control jamás existió y la participación de los funcionarios de la provincia es, al menos, sospechosa.

Los ministros, como máximos responsables de cada área, aparecen en las líneas de investigación de la justicia.

En otras palabras, Florencia Gelmetti, así como su antecesor, Rodolfo Tecchi – actual rector de la Universidad Nacional de Jujuy – están en una situación, al menos, de sospecha.

Educación se convierte así en otra área que va quedando expuesta en medio del saqueo que sufrió el estado en distintas dependencias durante la última década.

Florencia Gelmetti, y sus abogados, suman así otro motivo para preocuparse.