Continúan los privilegios de Sala en el penal
El trato que recibe Milagro Sala nunca fue y, aparentemente, nunca será el de un preso común. No lo fue cuando se le otorgó la prisión domiciliaria, mal disfrazada por el juez Pullen Llermanos como un "cambio de lugar de detención", ni tampoco lo será ahora puesto que en el penal es la propia justicia la que reivindica su rol de autoridad al permitirle elegir por quienes estará compuesta la población carcelaria que la acompañará, al menos hasta que haya una sentencia firme.
"Di instrucciones al Servicio Penitenciario para que habilite una dependencia nueva, para que ella pueda estar ahí junto con la población carcelaria que ella desee para que no tenga ningún tipo de enfrentamiento. Eso está en vías de cumplimiento", aseguró a Radio 2 el magistrado.
Sea por las fuertes influencias que aun mueve una figura política y social de la talla de Milagro Sala o por cumplir de alguna manera con la Comisión Interamericana de Derecho Humanos la cual plantea que "las condiciones de esa prisión atentan contra su vida", el presente de la dirigente en el penal es cuando menos llamativo.
Según el juez, estas excepcionalidades apuntan a garantizar la integridad física y psicología de la dirigente.
No vuelve al dique
Por otra parte, el magistrado aseguró que pese, a todas las presentaciones que haga la defensa de Sala, "no hay posibilidades de que vuelva a su domicilio del dique. Desde mi punto de vista no", sostuvo.
Los jujeños siguen pagando el millonario costo del traslado
Finalmente, Pullen Llermanos indicó que aún no se ha retirado todo el dispositivo de seguridad instalado en la reacondicionada casa del dique, el cual le sigue representando al Estado provincial un costo millonario.
Inclusive, las guardias policiales y de gendarmería continúan apostadas allí, pero esta vez no para custodiar a alguien como Milagro Sala, sino para vigilar que nadie se robe nada.