Jujuy | Córdoba

Estudiar en Córdoba, un esfuerzo al límite: se necesitan más de $1,5 millones para alquilar

Sostener una carrera universitaria fuera de la provincia se volvió una odisea económica para las familias jujeñas. El testimonio de una graduada expone el peso de los alquileres, el rol del comedor universitario y el impacto del costo de vida en la UNC.

  • Deserción estudiantil: Cerca de 1.500 estudiantes jujeños abandonaron sus estudios en Córdoba por motivos económicos.
  • Costo de vida: Estudiar fuera de nuestra provincia implica gastos que superan los $900.000.
  • Testimonio: Egresada jujeña de la UNC contó su experiencia y las adversidades que enfrentó.

La crisis económica nacional comenzó a impactar severamente en los jóvenes jujeños que cursan sus carreras de grado en el principal polo universitario del interior del país. Según datos provistos por la Casa de Jujuy en Córdoba, de un padrón activo de 9.300 residentes adheridos, cerca de 1.500 estudiantes debieron interrumpir sus estudios o regresar a la provincia en lo que va del ciclo lectivo.

La creciente deserción universitaria es impulsada por los altos costos de vida, alquileres y transporte. El valor estimado para residir de manera digna alcanza los $900.000 mensuales, lo que imposibilita la permanencia de cientos de alumnos.

El relato de una ex estudiante jujeña en Córdoba

Josefina Sosa, es ingeniera jujeña recién graduada en Córdoba, y en diálogo con Radio 2 relató de primera mano lo que significa subsistir en dicha provincia como estudiante proveniente del interior del país.

"La mayoría del dinero se va destinado a pagar el alquiler y las expensas, que son carísimos. Durante los cinco años de carrera la realidad de casi todos es vivir con lo justo y comer lo que alcanza. Venir a mudarte a un departamento, aunque sea viejo y de una sola habitación, exige al menos un millón quinientos mil pesos para cubrir ingreso, servicios e impuestos", detalló.

El acceso a la vivienda representa el obstáculo más abrumador para las familias trabajadoras que envían a sus hijos a estudiar. Según explicó la profesional, las residencias o pensiones estudiantiles, que históricamente funcionaban como una alternativa accesible, sufrieron incrementos que las equiparan al costo de un alquiler tradicional, conservando únicamente la ventaja de no requerir garantizadores con propiedad en Córdoba.

A la falta de regulación en las tarifas de alquiler se le suma que impuestos municipales y provinciales son trasladados directamente a la cuenta del inquilino.

Frente a la escalada de precios, los programas de asistencia pública y universitaria se transformaron en sostenes indispensables para la permanencia de los jóvenes en las aulas. Sosa destacó el Boleto Educativo Cordobés, beneficio que permite viajar gratis en el transporte urbano a quienes viven a más de 800 metros de los predios universitarios. Este pase gratuito brinda la opción de alquilar en barrios alejados de los polos más costosos como Nueva Córdoba o Güemes.

Por otro lado, dijo que el Comedor Universitario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) continúa siendo la principal fuente de alimentación económica, ofreciendo menús raciones a precios altamente subsidiados e incluso becas completas para aquellos que acrediten vulnerabilidad social.

Consultada sobre la alternativa de trabajar mientras se cursan los estudios, la graduada aclaró que la rigidez de las carreras tradicionales imposibilita esa opción en muchos casos: "En la Facultad de Ingeniería y en la mayoría de la UNC no hay carreras 100% virtuales. Tenés laboratorios, trabajos de campo y exámenes presenciales. La carga horaria es tan demandante que no te permite amoldar los tiempos para tener un empleo", afirmó.