Racing reaccionó rápido en la altura y selló la clasificación
Sufrió, como manda su historia. Aguantó bien ante un rival que dio muy poco pero así y todo recibió un baldazo de agua fría con un golazo que lo ponía a un tanto de la eliminación. Pero Racing salió a flote enseguida. Empató 1-1 ante Bolívar en La Paz y se clasificó -segundo en su grupo- a los octavos de final de la Copa Libertadores. Así se vuelve de Bolivia con el objetivo cumplido y espera con buen ánimo el choque del domingo ante Independiente
Bolívar, la altura de La Paz y la tabla de posiciones. Con todos esos rivales debía jugar Racing, en un escenario siempre adverso para los equipos argentinos. Es que el equipo de Facundo Sava después de la caída ante Boca viajó a Bolivia con un peso que no imaginaba. Y si caía por dos goles se quedaba afuera de la Copa Libertadores. Para agregar una yapa: la eliminación podía aparecer un par de días antes del clásico ante Independiente.
Aguantó Racing. Se planto en La Paz. Enfrente tenía a un equipo muy débil que deneraba más peligro por el contexto que por sus cualidades deportivas. Cuatro defensores, cuatro mediocampistas, Oscar Romero un poco más despegado y Licha López como único faro arriba.
El primer tiempo pasó sin demasiados sobresaltos. Apenas un par de centros cruzados que Saja no resolvió bien y una serie de tiros de esquina que no llegaron a buen rumbo. Es más, la más clara fue para el equipo argentino en una trepada de Videla por derecha. El mediocampista sacó un centro que se fue cerrando contra el arco y pegó en el travesaño. En la contra, Cellerino entró al área por derecha y definió desviado.
Para el segundo tiempo, el que tenía más urgencias era el Bolívar. Y en ese apuro no lograba hacer dos pases seguidos para intentar llegar hasta Saja. Inquietó desde afuera con un zurdazo fuerte de Rudy Cardozo que sacó Saja con una gran volada a su ángulo superior derecho.
Cuando más tranquilo estaba el partido para Racing llegó el golazo de Bolívar. La pelota cayó desde el costado derecho al corazón del área y Gastón Cellerino, exAcademia, sacó una tijera tremenda para vencer a Saja. Faltaban 23 minutos y el local estaba a un gol de clasificar y eliminar al equipo de Sava.
No lo llegó a sufrir demasiado. Un remate desde lejos que salió pegado al palo fue lo más cerca que estuvo de quedarse sin Copa. Pero enseguida apareció Roger Martínez (había ingresado por Romero) y puso el 1-1. La tranquilidad. El alivio. El desahogo. Un grito que superó los 3.600 metros de La Paz y le puso el último sello a la clasificación a octavos de final.