Jujuy | Controversia

La controversia del litio en Jujuy: advierten sobre el uso intensivo del agua y regalías ínfimas

En medio de los anuncios oficiales sobre records de exportación e inversiones, especialistas y referentes legales cuestionan el modelo extractivo en la Puna. Denuncian que la producción consume millones de litros de agua fósil de cuencas frágiles, deja regalías del 1,6% y vulnera los derechos de las comunidades originaria.

  • Cuestionamientos: Se advierte sobre la extracción de millones de litros de agua fósil para la producción de litio en Jujuy.
  • Regalías y Ambiente: Se cuestionan las regalías del 1,6% y la flexibilización de estudios de impacto ambiental.
  • Comunidades y Transparencia: Las comunidades originarias denuncian vulnerabilidad y falta de consulta previa.

El modelo de explotación y exportación de litio difundido por el Gobierno provincial continúa generando fuertes objeciones por parte de sectores académicos, técnicos y legales.

Mientras las cifras oficiales destacan a Jujuy como un polo exportador líder dentro del triángulo del litio con miles de puestos de trabajo declarados, las advertencias sobre el verdadero costo socioambiental y económico vuelven a poner la lupa sobre las condiciones reales en las que opera la industria minera.

En declaraciones a Radio 2, la abogada especialista en temas ambientales y representante de comunidades de Salinas Grandes, Alicia Chalabe, cuestionó la narrativa oficial al señalar que los índices macroeconómicos favorables contrastan fuertemente con la realidad de los territorios y las familias de la región.

“Todas las noticias son muy estelares, de la cantidad de inversiones y exportaciones, pero de lo que no se habla es de los impactos sociales y ambientales sobre un recurso que se extrae del subsuelo y del agua”, advirtió.

El costo hídrico: millones de litros de agua fósil en zonas de estrés

Uno de los ejes más críticos señalados por la especialista es el uso masivo del recurso hídrico en una región declarada en emergencia o estrés hídrico. Según los datos técnicos discutidos, la producción de una tonelada de carbonato de litio requiere aproximadamente dos millones de litros de agua, extraídos directamente del subsuelo de cuencas endorreicas —es decir, sistemas frágiles y finitos que se nutren a sí mismos y no cuentan con afluentes constantes—.

Informes oficiales reconocen que la actividad en el Salar de Olaroz ya consume un porcentaje elevado del recurso hídrico disponible, el cual podría escalar drásticamente si se duplica la producción con nuevos proyectos. Esta extracción intensiva, sumada a la evaporación en piletones mediante técnicas industriales, amenaza directamente la sustentabilidad del ecosistema de la Puna y pone en riesgo la subsistencia de la flora, la fauna y los animales de cría de los pobladores locales.

Regalías ínfimas, flexibilización y falta de estudios de impacto

Otro de punto cuestionado apunta al marco regulatorio e impositivo bajo el cual operan las empresas extractivas, heredado y sostenido desde gestiones anteriores. Chalabe remarcó que las regalías mineras que percibe la provincia alcanzan apenas el 1,6% del valor de la producción, mientras que los cánones por el uso industrial del agua resultan exiguos frente al valor estratégico del recurso.

Asimismo, se denunció que en muchos proyectos de exploración las evaluaciones de impacto ambiental omiten deliberadamente estudios profundos sobre las cuencas de agua subterránea y superficial para facilitar su aprobación administrativa, delegando los controles en normativas provinciales flexibles que priorizan la inversión por sobre la preservación ambiental.

Comunidades originarias y falta de transparencia

Las comunidades indígenas que habitan ancestralmente la superficie de los salares continúan enfrentando un escenario de alta vulnerabilidad. La fragmentación en las negociaciones, la falta de información pública accesible y el incumplimiento de los procesos de consulta previa e informada generan crecientes tensiones territoriales.

Desde los sectores críticos concluyen que, a pesar de los anuncios de obras hídricas financiadas con fondos mineros, la infraestructura suele planificarse para garantizar la logística y el abastecimiento de las propias empresas extractivas, profundizando la paradoja de una provincia rica en minerales exportables donde la pobreza y la escasez de agua siguen golpeando a las comunidades locales.