A pesar de que las cuadrillas de limpieza estatales realizan tareas de saneamiento de forma constante en el lugar, la práctica ilegal se repite a diario. Los infractores aprovechan distintas horas de la jornada, especialmente la impunidad de la noche, para descargar grandes volúmenes de desperdicios en la banquina.
Restos vacunos y ambiente irrespirable
En el predio acumulado al costado de la arteria se advierte la presencia de restos óseos y desechos vacunos, los cuales generan emanaciones y olores nauseabundos que vuelven el aire prácticamente irrespirable para quienes transitan o residen en la zona.
A la descomposición orgánica de origen animal se le suman residuos domiciliarios, plásticos, pañales descartables, botellas de vidrio y escombros. La acumulación descontrolada atenta de manera directa contra la salud pública y el paisaje natural de los Valles.
Inoperancia de las cámaras y pedido de conciencia
Para frenar esta situación, las autoridades procedieron a la instalación de cámaras de seguridad en la zona con el objetivo de identificar a los vehículos —entre ellos camionetas particulares— que ingresan a volcar residuos y aplicar las multas correspondientes. Sin embargo, la presencia tecnológica y de controles rutinarios sobre la calzada aún no logró disuadir a los infractores.
Ante la falta de respuesta ciudadana, los vecinos del sector volvieron a exigir responsabilidad y empatía a la comunidad para evitar que se siga utilizando la margen de la ruta como un basural a cielo abierto, solicitando que se apliquen sanciones ejemplares a quienes violen las normativas ambientales.