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A un año de su condena, sigue el debate en el peronismo sobre el rol de Cristina Kirchner

La decisión de la Corte Suprema modificó su situación judicial, pero no cerró la discusión sobre su influencia política. Mientras el kirchnerismo redobla la campaña por su liberación, el resto del PJ busca definir cómo construir una alternativa electoral para 2027 con la ex presidente presa.

El fallo de la Corte Suprema que confirmó la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad modificó la situación política de la ex presidente al impedirle competir electoralmente. La decisión impactó en la dinámica interna del peronismo y abrió debates sobre el alcance de su liderazgo, su influencia en el Partido Justicialista y los desafíos de la oposición para construir una alternativa política.

La decisión alteró el lugar desde el que Cristina Kirchner interviene en la vida pública. Ya no como candidata ni como una dirigente en condiciones de disputar cargos, sino como una figura cuya situación judicial se convirtió en uno de los principales puntos de debate dentro del peronismo. A un año de la condena, la discusión sobre su futuro sigue atravesando las tensiones, los alineamientos y las diferencias estratégicas de la oposición.

Lo que para algunos sectores políticos aparecía como el inicio de una etapa de repliegue derivó en otro escenario. El kirchnerismo decidió responder a la condena con una campaña permanente para denunciar lo que considera una proscripción y mantener el tema en el centro de la agenda pública. Las actividades previstas para los próximos días, incluido el banderazo convocado para el 20 de junio desde Parque Lezama hasta el departamento de San José 1111, apuntan en esa dirección.

De una eventual candidatura a la discusión por su situación judicial

La principal transformación ocurrió en la naturaleza del debate. Hasta la confirmación de la condena, buena parte del peronismo giraba alrededor de una eventual candidatura de Cristina Kirchner. Desde entonces, la discusión pasó a concentrarse en su situación judicial y en las consecuencias políticas que esa condición tiene para el futuro del espacio.

Entre los dirigentes más cercanos a la expresidenta existe una definición compartida de que no hay proyecto político posible sin que la “proscripción” de Cristina Kirchner ocupe un lugar central. “No hay posibilidad de pensar en la representación de nuestro proyecto político si quien más votos tiene y más competitiva es para frenar a (Javier) Milei y (Mauricio) Macri, está presa”, afirmó Mayra Mendoza. Para la dirigente camporista, no se debe “naturalizar buscar candidatos como reemplazo porque Cristina no puede”.

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La posición se repite entre los principales referentes del kirchnerismo. Oscar Parrilli planteó que el peronismo debe trabajar para revertir la situación judicial de la expresidenta antes de discutir candidaturas para 2027, y Eduardo “Wado” de Pedro insiste en que Cristina Kirchner sigue siendo la única conducción política del espacio.

Más allá de los matices, el planteo compartido es que la condena no redujo la centralidad de Cristina Kirchner dentro de ese sector, sino que redefinió la forma en que se expresa.

La disputa por la estrategia opositora

Ese diagnóstico no es unánime dentro del peronismo y explica buena parte de las diferencias que hoy conviven en el espacio.

Mientras el ala dura k considera que la campaña por la liberación de Cristina Kirchner debe ocupar el centro de la agenda política, otros sectores entienden que el principal desafío pasa por construir una propuesta capaz de ofrecer respuestas a las preocupaciones económicas y sociales de la sociedad y de ganarle a Milei. No se trata necesariamente de posiciones incompatibles, pero sí de prioridades distintas.

Las críticas que desde el kirchnerismo dirigen hacia dirigentes que no impulsan activamente la consigna Cristina Libre reflejan esa tensión. Cuestionan especialmente a quienes ya comenzaron a discutir liderazgos y candidaturas de cara a 2027 sin incorporar la situación judicial de la expresidenta como eje central de sus planteos. “Primero tenemos que respetar a Cristina”, advirtió el diputado Eduardo Valdés, una expresión que resume esa mirada. Además, cuestionó a dirigentes peronistas que “no se animan a nombrarla en un acto público” y advirtió que esa actitud no contribuye a construir una alternativa competitiva.

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Mientras algunos dirigentes del kirchnerismo sostienen que cualquier proyecto presidencial debería comprometerse con la revisión de la situación judicial de Cristina Kirchner, otros sectores prefieren evitar definiciones anticipadas y concentrarse en la construcción política electoral.

El debate por el liderazgo del peronismo

La condena tampoco resolvió quién puede ocupar el lugar de liderazgo que Cristina Kirchner construyó durante más de dos décadas.

Axel Kicillof avanza en la consolidación de un espacio propio y tomó decisiones políticas sin seguir necesariamente las definiciones de la expresidenta. Sergio Massa, por su parte, fortalece su relación con Máximo y Cristina Kirchner mientras trabaja en la ampliación territorial del Frente Renovador y mantiene abierto el interrogante sobre cuál será su papel en el armado electoral de 2027.

La tregua que Máximo Kirchner y Kicillof construyeron para coordinar cuestiones vinculadas al funeral del Indio Solari no modificó el cuadro general. El distanciamiento político continúa y en el peronismo siguen atentos a cualquier señal que pueda surgir de alguno de los dos sectores.

En ese contexto, la frase que desde hace años circula en distintos ámbitos del peronismo conserva vigencia: “Con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede”.