Las “autoridades” del sindicato que tomó la determinación de suspender el servicio son criticadas ya que debían dejar su cargo luego de las últimas elecciones, pero siguen tomando todas las decisiones, como dejar sin servicio a miles de usuarios dos veces en menos de una semana.
Las críticas de los usuarios son principalmente no poder concurrir a sus lugares de trabajo o estudio, pero también hay denuncias de que muchos adultos mayores y personas enfermas no recibieron atención médica, tratamientos o terapias que necesitaban por esta nueva medida de fuerza.
“Tengo un hijo con autismo, va a una escuela especial y no puedo llevarlo porque no hay colectivos. Necesita terapia y esto nos perjudica mucho”.
La declaración es de Nancy Carabajal, comerciante céntrica que tuvo que pagar $500 para llegar a su trabajo el miércoles a la mañana. Los que sufren las consecuencias de la situación son los usuarios como ella que, en un día normal, ven cómo pasan hasta 6 colectivos juntos, todos llenos, no paran, y están obligados a pagar un transporte alternativo para cumplir con sus obligaciones diarias.