Según explicó la hermana de la menor agredida durante una entrevista en el complejo ministerial, la joven padece un continuo hostigamiento que pasó de amedrentamientos en redes sociales y pasillos a episodios de violencia física concreta en la vía pública y hasta en un transporte urbano de pasajeros.
Agresiones en el colectivo y denuncias
De acuerdo con lo relatado por la familiar, la situación alcanzó un punto crítico a principios de mes, cuando la adolescente y una compañera fueron perseguidas y atacadas con golpes y patadas en las inmediaciones del establecimiento y en el interior de un colectivo interbarrial de Alto Comedero.
El hecho demandó la intervención de una pasajera como testigo y la posterior revisión por parte del médico policial, donde se constataron traumatismos en las extremidades y el torso.
A pesar de que los antecedentes de violencia arrastran denuncias formales radicadas desde mediados de año ante la Seccional N° 33 y la Brigada de Investigaciones, los tutores expresaron su indignación ante el abordaje institucional adoptado por las autoridades educativas.
Victimización secundaria y vaciamiento pedagógico
"La decisión del colegio fue excluir a las dos nenas agredidas a clases virtuales por supuesta precaución, pero la nena que les pegó sigue yendo a clases normalmente", manifestó con indignación la hermana de la menor frente al edificio central de la cartera educativa.
Asimismo, la entrevistada denunció que la promesa de resguardar el trayecto escolar mediante el envío de tareas a distancia no se cumplió. Según detalló, en más de dos semanas de aislamiento forzado únicamente le hicieron llegar dos actividades pedagógicas, situación que pone en serio riesgo la continuidad del año lectivo de la damnificada.
"Ella bajó las notas, no tiene acompañamiento psicológico y tiene miedo de volver. Intentaron citarla nuevamente al aula sin avisarnos qué medidas de protección van a tomar ni si la van a poner enfrente de la misma agresora", recriminó la familiar, quien advirtió que la estudiante no regresará al establecimiento hasta que el Ministerio de Educación y el equipo directivo garanticen por escrito las medidas de seguridad y el resguardo físico y emocional de la adolescente.