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Por amplia mayoría, Chile aprobó la redacción de una Nueva Constitución

La elección nacional se realizó justo un año después de que tuviera lugar, el 25 de octubre de 2019, la mayor marcha realizada en democracia.
  • Más de dos tercios de los chilenos votaron el domingo por reemplazar la Constitución instaurada hace 40 años por la dictadura militar.
  • Se trató de un histórico plebiscito al que fueron convocados 15 millones de ciudadanos.

La participación en el plebiscito consititucional que celebra este domingo Chile podría ser la más alta desde que se promulgó en 2012 el voto voluntario, por encima de la segunda vuelta presidencial de 2017, donde participó el 49,2 por ciento del padrón.

Luego de conocerse que los chilenos aprobaron por una contundente mayoría avanzar en la redacción de una nueva Constitución a través de una asamblea elegida exclusivamente para ese propósito, miles de personas salieron a festejar a las calles de las principales ciudades del país. En Santiago, la capital, un multitud se congregó en Plaza Italia, epicentro de las protestas en el país andino.

El presidente chileno Sebastián Piñera pidió que la nueva Constitución sea un marco de “unidad” después de que los resultados parciales apuntaran a un triunfo aplastante de la derogación de la Carta Magna de la dictadura de Augusto Pinochet.

Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, dijo el mandatario, escoltado por todo su gabinete de ministro en un mensaje en el palacio presidencial de La Moneda, escrutado el 45,23% de las mesas.

La opción “Apruebo” se imponía con el casi el 78% de los votos con más del 50% escrutado, según datos del Servicio Electoral.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, afirmó el mandatario.

Me da la impresión, viendo el compromiso, la constitución de las mesas, la afluencia de electores, nos da la impresión que vamos a superar la votación más alta de los últimos ocho años”, declaró en radio Universo el presidente del consejo directivo del Servicio Electoral, Patricio Santamaría. “Va a ser el proceso de participación más grande desde el 2012, cuando se estableció el voto voluntario”, agregó.

En regiones también hay señales de que la asistencia a los locales de votación podría ser mayor. “El día de ayer ingresaron alrededor de 1.000 personas contando servicios esenciales, pero fue un número bastante grande para ser un día sábado”, ha apuntado la intendenta de Magallanes, Jenniffer Rojas.

El plebiscito, que se desarrolló en un ambiente de tranquilidad durante casi toda la jornada, tiene lugar a un año del violento estallido social y las gigantescas protestas subsiguientes contra las profundas desigualdades sociales en Chile que empujaron a un acuerdo político que convocó al referéndum, que se vivió en medio de estrictas medidas sanitarias debido a la pandemia que tiene a Chile con 500.000 contagiados y 13.800 fallecidos.

Adiós a una Constitución nacida en la dictadura

La Constitución chilena actual de 1980, enmendada en 42 ocasiones con el paso de los años, es vista por amplios sectores de la sociedad, en particular por los partidos de izquierda, como uno de los principales motivos de la desigualdad imperante en el país y por la que los chilenos se echaron masivamente a las calles hace un año.

Así, los partidarios de la reforma apuestan por cambios sobre todo en materia social y un mayor papel del Estado frente al dominio de instituciones privadas, a las que se responsabiliza del elevado coste de la educación o a las bajas pensiones, entre otros.

Sus detractores, por contra, consideran que si se amplían los poderes del Estado se frenará a la economía de Chile, un país cuyos habitantes tienen una renta per cápita que es el doble a la media de la región. En este sentido, se inclinan mejor por otras vías como pueden ser una reforma fiscal, de las pensiones o del sistema educativo sin la necesidad de cambiar por completo la Carta Magna.

El próximo paso

En caso de confirmarse la opción de la Convención Constitucional, sus integrantes serían elegidos en abril de 2021 y comenzaría a sesionar hacia finales de mayo. Para esas fechas, cabe esperar que el país se encuentre en plena precampaña para las primarias presidenciales, previstas para el 4 de julio. Al sucesor de Piñera se le elegirá el 21 de noviembre -igual que al Congreso- y en caso de la necesidad de segunda vuelta, se produciría el 19 de diciembre.

"Dado que muchos miembros de la Convención Constitucional indudablemente tendrán afinidades políticas con candidatos presidenciales, las promesas que los aspirantes a la Presidencia hagan probablemente encontrarán un eco" en dicho organismo, advierte Patricio Navia, profesor de ciencias políticas en la Universidad Diego Portales (Chile), en declaraciones a 'Americas Quaterly'.

A esto hay que agregar, subraya, el hecho de que en general cuando se modifica una Constitución el texto resultante suele ser más amplio que el original. "Existe una elevada probabilidad de que la nueva Constitución chilena actúe como esponja, incorporando muchas de las cuestiones que surjan durante las campañas de 2021", apunta.