Juan Pablo Savonitti, el maratonista de la lengua de señas
- El atleta de los 25.000 kilómetros impulsado por una ilusión: difundir la lengua de señas; hoy su recorrido es un tercio de la totalidad.
- Quedó varado en Arica, Chile, a un día de trote de la frontera con Perú y con el mundo inmovilizado por el coronavirus.
- Su mayor desafío, incluir la lengua de señas como optativa en la educación pública.
Su causa solidaria se debe a una inquietud personal ya que sus padres son sordos.
A los 21 años de edad, salió de Buenos Aires, su ciudad natal, rumbo a Europa a estudiar cine. En el Viejo Continente también fue camarero, peón de campo, empleado de Hewlett-Packard, estudió lenguas y culturas del mundo moderno y aprendió al detalle inglés, español, italiano, francés y portugués. "Y me defiendo bastante con ruso, alemán y búlgaro", agrega. Luego trabajó 8 años en un crucero como relacionista público. "Mi función era atender reclamos en todos los idiomas", sintetiza Juan Pablo. Por último, terminó en Sofía como técnico informático multilingüe.
La segunda parte del curriculum es la deportiva, logrando hacer carreras en Croacia, Grecia, Serbia, Italia, Argentina, Turquía, Macedonia y Canadá.
"No soy profesor, ni intérprete de lenguas de señas, pero a través de charlas y conferencias fui difundiendo la causa", relató Savonitti. "Mi mayor deseo sería lograr incluir la lengua de señas como optativa en la educación pública. Sería estupendo para la comunidad sorda".
Una de las formas de difusión es a través de un documental o mini serie de la travesía. "Estamos muy entusiasmados con el documental", reconoce Juan Pablo, ya finalizando la charla vía skype en Mesa Deportiva.