Parque solar: los riesgos de la letra chica
El parque solar que construyen empresas chinas con supervisión de profesionales argentinos para el gobierno de la provincia en Cauchari, departamento Susques, es sin dudas una obra de envergadura.
El movimiento económico generado se nota al llegar al campamento: cientos de trabajadores jujeños y de provincias aledañas despliegan tareas, llegan decenas de camiones con materiales al día, y los trabajos se extienden por una enorme porción de tierra, de casi 800 hectáreas.
El gobierno que lidera Gerardo Morales organizó una recorrida para dirigentes y periodistas por el lugar, para mostrar una suerte de oasis en el marco de una crisis económica que inunda el país.
La importancia del proyecto es, en principio, indiscutible.
Sin embargo, la travesía fue pensada para mostrar las bondades de la obra pero no estuvo preparada para responder preguntas relacionadas con detalles para nada menores.
La ecuación económica sigue generando dudas. Esto es, el costo de semejante inversión y lo que dice el gobierno que obtendrá como renta en los próximos 20 años, a partir de la venta de energía solar.
En números genéricos, puede afirmarse en principio que el proyecto generará utilidades. Pero el gobierno no ha sido capaz de informar con precisión cuál es el margen real de ganancia que producirá el parque.
El financiamiento proviene básicamente de dos fuentes: el Exim Bank chino que presta el mayor porcentaje del dinero necesario, y los célebres bonos “verdes” que colocó el estado provincial en la bolsa de Nueva York, sirviéndose de dinero de inversores de todo el mundo.
Cuándo el periodismo detiene a los responsables del proyecto en este punto, las respuestas recurren a generalidades y no a precisiones, como sería esperable.
En un cálculo informal, realizado con los datos que el gobierno pone a disposición de manera dispersa y espasmódica en declaraciones de funcionarios, si se suman los intereses y el capital de las deudas contraídas, y se los compara con el dinero que el parque planea generar en los próximos 20 años con la venta de energía, el margen de ganancia rondaría los 100 millones de dólares en 20 años.
El elemento es clave, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la gestión actual ya ha conseguido una autorización para contraer una nueva deuda, destinada a la construcción y refacción de escuelas, por 307 millones de dólares. El gobernador Morales y todos sus seguidores afirman que ese crédito se pagará con las utilidades de Cauchari. ¿Tiene el dinero suficiente para hacerlo? Hoy no se puede afirmar.
Hubo presentaciones en diapositivas, expositores y hasta discursos políticos, pero no se blanqueó esa información.
También se contestaron generalidades ante el interrogante de las empresas que están acaparando la riqueza que genera Cauchari. En la provincia, los rumores acerca de cartelización y de testaferros a cargo de empresas vinculadas a funcionarios son múltiples. El viaje no previó arrojar luz sobre esa cuestión.
De esta forma, el gobierno avanzó más en una puesta en escena de lo que le interesa difundir que en la difusión real de información de interés para la ciudadanía, que en definitiva, es la que está arriesgando el capital público de los próximos 20 años en ese proyecto.