Por negarse a un control médico, volvió a la cárcel
Un mes y 14 días duró el beneficio extraordinario que había recibido Milagro Sala, por presión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para cumplir la prisión preventiva dictada en su contra desde su domicilio, en el barrio El Parque de los alrededores del dique La Ciénaga.
La única razón que se conoce extraoficialmente hasta el momento es la negativa de la dirigente a someterse a un control médico de rutina, que debía realizarse dos veces por semana, según la disposición del juez Pablo Pullen Llermanos, uno de los dos jueces que ordenó el traslado de Sala.
Llermanos advirtió que esta, junto a otras disposiciones, eran una condición ineludible para que la líder de la organización Tupac Amaru permaneciera en su domicilio.
Ante la negativa, Llermanos ordenó de manera reservada el reingreso de Sala al penal.
El operativo fue coordinado por el mismo juez, con la asistencia del Cuerpo de Operaciones Especiales de la Policía de la provincia. Comenzó a las 7 de la mañana del día sábado, sorprendiendo a Sala.
A los pocos minutos, antes de las 8, la dirigente ya se encontraba nuevamente en el penal N°3 de Alto Comedero.
Según pudo conocer Jujuy al momento, la celda que ocupó Milagro Sala se encontraba habitada por otra interna, la que será reubicada para que la dirigente de aloje nuevamente en el mismo sitio.
Ingresó a la unidad penitenciaria con la tobillera electrónica puesta, y durante la mañana el Patronato de liberados y encausados, a cargo de Gustavo Aguirre, procederá a su desconexión.
Por el momento, la Guardia que había sido montada en los alrededores del inmueble donde Sala se encontraba permanecerá en el lugar.
La Policía ya había retirado a los patrulleros que circulaban por el lugar.
En los alredores del servicio penitenciarios se dieron cita militantes afines a la Tupac y su hijo Sergio Chorolque, conocido por el apodo de reptil.