Jujuy | Caso Milagro Sala

“Estamos viviendo un infierno”

La familia de la contadora Marta Gutiérrez, detenida por el caso Milagro Sala, volvió a marchar para pedir su libertad; temen que atente contra su vida, a raíz de su estado depresivo y reafirman la teoría del “perejil”. 

Los hechos objetivos indican que, en calidad de Jefa del Departamento financiero del Instituto de Viviendas y Urbanismo de Jujuy, la contadora Marta Gutiérrez autorizó el pago a las cooperativas que lideraba Milagro Sala para la construcción de viviendas que jamás se concretaron. 

Sin embargo, son numerosas las voces que aseguran que difícilmente una empleada de menor rango en Viviendas podría haber objetado el trámite mediante el cuál los cooperativistas se hacían con el dinero, por temor a la prepotencia con que se desplazaron durante una década y la complicidad absoluta de las primeras líneas del gobierno provincial y nacional. 

“Si les decían algo te quemaban el edificio”, afirman quienes conocen sin demasiada profundidad como fue el funcionamiento del organismo durante el reinado de Milagro Sala. 

Sin embargo, la justicia decide avanzar sobre las pruebas firmes que encuentra y la mantiene detenida mientras dura la investigación, por temor a que se fugue o entorpezca la investigación. 

Sus familiares aseguran que la humillación a la que se siente sometida la van hundiendo en un camino sin retorno, cuyo final podría ser el peor. 

“Esto es una gran injusticia, no queremos que juzguen sólo a los perejiles, nuestro único patrimonio es una casa que la terminamos de pagar en 2010 y un auto que nos ganamos en un bingo”, asegura Adriana Mansilla, hija de la empleada del IVUJ y promotora, junto a su hermano,  de las marchas como un recurso desesperado para conseguir su libertad.

Su familia asegura que Gutiérrez la está pasando mal. Insisten en la teoría mediante la cuál la profesional es un “perejil” que se limitaba a cumplir con los designios de quienes de verdad administraban poder. Su afirmación no es descabellada. 

“Mi mamá jamás se tomó siquiera vacaciones. La gente la conoce. Ella cuidaba su trabajo, era una empleada con contrato de locación de servicios, tenía miedo”, afirman sus hijos. 

“Si a mi mamá le pasa algo, que se hagan cargo el gobierno los fiscales y jueces que están siendo injustos con su detención. Estamos viviendo un infierno, nos destruyeron como familia y es injusto que lo hagan con personas laburadoras que nunca tuvieron lujos en su vida”, agregan.

La justicia deberá definir su situación.