Dura respuesta del jefe de los fiscales a la CIDH
Milagro Sala se encuentra muy cerca de abandonar el penal de Alto Comedero para seguir en prisión preventiva, pero desde su domicilio.
El propio gobernador Gerardo Morales reconoció que la resolución de la medida cautelar por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es de cumplimiento obligatorio. Allí el organismo internacional recomienda que la dirigente continúe el proceso que la investiga en prisión domiciliaria o bien a través de una detención con fiscalización electrónica, como podría ser una tobillera, mecanismo que se probó de manera fallida en la provincia.
Horas después, el titular del Ministerio Público de la Acusación, Sergio Lello Sánchez, se expresó en forma parecida.
Si bien lamentó la posición de la CIDH, remarcando inconsistencias y calificándola como parcial, Lello Sánchez reconoció que habrá que cumplir con su mandato, y sostuvo que es probable que se recomiende a los jueces la concesión de la prisión domiciliaria, bajo ciertas condiciones.
Lello informó que el recorrido administrativo, tras la decisión de la CIDH es el siguiente: será comunicado formalmente por el Poder Ejecutivo el Superior Tribunal de Justicia, quien deberá poner en conocimiento a su vez a los jueces que dictaron prisión preventiva en contra de Milagro Sala.
Posteriormente, ellos deberán poner en conocimiento a todas las partes que intervienen en las causas, para luego tomar una decisión.
Las causas que mantienen detenida a Sala son tres: tentativa de homicidio, lesiones gravísimas y asociación ilícita. Los jueces que intervienen son Pablo Pullen Llermanos – en las dos primeras – y Gastón Mercau, en la restante.
Una vez que notifique a las partes deberá resolver, con altas probabilidades de que se otorgue la prisión preventiva para Sala.
El jefe de los fiscales de la justicia provincial lamentó que Milagro Sala, a quien consideró una delincuente común, no tenga una condena efectiva en las causas mencionadas. Atribuyó esto a que la defensa realiza presentaciones en una suerte de “progresión infinita” para dilatar los procesos.
Por ese motivo les instruirá a los fiscales que actúan en cada caso que interpongan recursos de pronto despacho para acelerar el avance de las causas “y que se condenada”.
“La CIDH es un órgano político. La estrategia era obtener una decisión política; en los expedientes Sala no desvirtuó ninguna de las hipótesis del Ministerio Público de la Acusación, no hubo ninguna defensa porque es irrefutable, las pruebas son contundentes, masivas y se plasman en los expedientes. La estrategia de la defensa fue recurrir a un órgano político”, argumentó Lello.
Además cuestionó los fundamentos de la CIDH: “hay una severa inconsistencia en la resolución de la CIDH, en cuanto sólo recepta un informe de una psicóloga de parte, que habla de las supuestas afecciones de Milagro Sala, cuando hay otro informe de un psicólogo del Ministerio Público de la Acusación habla de la condición de manipuladora de la señora Sala, que la CIDH no tuvo en cuenta”.