Una funcionaria justificó las falencias del Estado
La muerte del pequeño de tan solo 3 años conmocionó a la sociedad por los detalles macabros que se fueron conociendo horas después de su deceso. La lupa también está puesta hoy por hoy en las fallas del Estado, en la burocracia misma, en los protocolos y en las alertas que fueron pasadas por alto.
Siguiendo minuciosamente los acontecimientos desde el momento en que los organismos del Estado toman contacto con este delicado caso, allá por mediados de diciembre del año pasado, según detallaron fuentes oficiales, se plantean interrogantes que giran en torno al fracaso a la hora de brindar asistencia y resguardo a los más vulnerables, a nuestro niños.
Conforme al relato que brindó a Radio 2 Gabriela Jenks directora de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia, dicho organismo toma intervención a través de la Oficina de Protección de Derechos de Palpalá por una demanda espontanea en una articulación que se hace con la Secretaria de Paridad de Género de Palpalá a finales de diciembre del 2017.
Su labor consistía en brindar contención psicológica a Alexis y su hermano ya que habían sido testigos de la violencia que sufrió su madre en manos de su padre.
La funcionaria remarca entonces, que es la Secretaria de Paridad de Género del municipio el que se ocupa de trabajar con la madre.
Como si esto fuera poco, indica, ya había actuaciones en el medio por un presunto abuso a los niños pero nunca se efectuó una Cámara Gesell.
"No podíamos hacer una intervención mayor porque no se había realizado una cámara de Gesell", argumentó.
Ante la consulta de por qué no se practicó la Cámara Gesell, ni se tomaron otros recaudos para salvaguardar la salud física y psicológica de los pequeños, Jenks cargó culpas en la burocracia judicial pero reconoció que "ningún profesional detectó signos de violencia por parte de la madre", sino que por el contrario, parecía haber mucho apego de parte de los niños hacia ella.
No se puede hablar de ausencia pero si de indolencia por parte del Estado que a pesar de toda la infraestructura puesta en funcionamiento, de todos los cargos creados, quizá en demasía, se evidencian serias fallas para atender oportunamente y dar respuesta.
Los protocolos deben ser sometidos a revisión si tras varios meses de advertido el problema y habérsele dado "cierto" seguimiento no se actuó como correspondía para evitar esta lamentable desenlace.
Lo cierto es que es un claro fracaso de los tres poderes del Estado.
Se desconoce aun si esta grave falla dará lugar a la separación de determinados funcionarios de sus cargos, por el momento desde el gobierno solo hay silencio.

