Jujuy | Carta a jueces y fiscales

Acorralada por la justicia, Milagro vuelve a victimizarse

En sintonía con las declaraciones de numerosos ex funcionarios kirchneristas investigados por hechos de corrupción, y a días de un nuevo juicio en su contra, la dirigente volvió a cargar contra los funcionarios judiciales a los que acusó de poder llegar a convertirse en "mercenarios del poder político autoritario".

La dirigente social, hoy privada de su libertad en el penal de Alto Comedero y a la espera de un nuevo juicio ( esta vez por amenazas a policías), parece estar agotando sus estrategias defensivas.

Con numeroso recursos  de sus abogados rechazados, con maniobras dilatorias que no llegaron a buen puerto y que inclusive condujeron a que uno de sus asesores legales fuera sancionado, Milagro Sala, lejos de mostrar alguna actitud de arrepentimiento o reconocimiento de su responsabilidad en cualquiera de los extensos expedientes que pesan en su contra,  hizo pública una carta dirigida a jueces y fiscales de Jujuy.

En una suerte de intento de apelar a la conciencia de funcionarios y magistrados judiciales o quizas simplemente de catarsis ( al menos eso podía interpretarse a priori), la dirigente acusa. Lo hace una y otra vez, aduciendo cierto conocimiento por parte los antes mencionados respecto de cuestiones irregulares que hacen de ella una "perseguida política".

La reacción de Sala se asemeja a la de muchos ex funcionarios kirchentristas que se resisten a formular cualquier autocritica, pese a la contundencia de los pruebas en su contra, que ayude a agilizar el proceso judicial en marcha y que prefieren  recurrir a las famosas "chicanas" con la esperanza de que el tiempo pase y las causas prescriban.

Milagro recurre, lisa y llanamente, a la victimización mientras espera que alguien le arroje un salvavidas.

No está procesada, está privada de su libertad y una pronta definición respecto de si es inocente o culpable de los hechos de los que se la acusa es demandada tanto por la propia dirigente como por la sociedad misma.

Aquí la carta:  

A los jueces y fiscales de Jujuy:

Hoy quiero escribir lo que todos ustedes ya saben, pero necesito decirlo.

Ustedes saben que soy una perseguida política. Aunque ustedes digan públicamente lo contrario, saben que soy una perseguida política.

Ustedes saben que mi detención y mi prisión posterior fue decidida por el gobernador Gerardo Morales.

Ustedes saben que las causas judiciales contra mí fueron armadas en la gobernación. Saben, además, que ustedes obedecieron y fueron, y son, instrumentos de esa persecución política.

Ustedes saben que el juez Pullen Llermanos le propuso varias veces a detenidos canjearles la libertad por una declaración contra mi persona. Ustedes lo saben, y saben que Pullen Llermanos, en eso cumple. Al que declara contra Milagro Sala le da la libertad y el sobreseimiento, al que no acepta le espera la prisión indefinida.

Ustedes saben que cada paso judicial que se da en las causas que me armaron es consultado y decidido en la gobernación.

Ustedes, jueces y fiscales, son los que consultan y obedecen, dejando de lado los principios básicos del derecho que estudiaron en la universidad y que juraron defender.

Ustedes saben que la persecución no es solo contra mi persona, sino contra mi familia y contra los compañeros y compañeras de la Tupac que no han traicionado a la verdad ni a sus convicciones.

Ustedes saben que la persecución es también contra mis abogados, a los que han sancionado varias veces.

Ustedes no solo buscan nuestra prisión por muchos años, buscan destruirnos como personas y buscan desterrar toda obra social y popular que hizo la Tupac Amaru.

Ustedes saben, y yo también, que seré condenada, porque esa es la decisión de Morales y ustedes la obedecen.

Sepan también que la historia no se detiene y que algún día deberán responder con todas las garantías legales como corresponde por estas persecuciones.

Sepan, además, que las diferencias políticas no se resuelven con la prisión de los opositores. Quienes así lo hacen terminan siendo mercenarios del poder político autoritario.

Con las convicciones intactas.

Milagro Sala

Presa Política.