"La carroza demanda un proceso colectivo de gran aprendizaje para los chicos"
Bruno Gutiérrez, profesor asesor del Colegio “Martín Pescador”, describió su experiencia de convivencia y trabajo conjunto con los carroceros y las enseñanzas que deja la FNE a los chicos, para su vida futura.
- Profesor asesor contó la experiencia de trabajar junto a los alumnos en la FNE y el aprendizaje que representa para los chicos.
- Destacó el proceso colectivo que demanda la construcción de la carroza, con un gran trabajo en equipo.
- Aseguró que como docente, la convivencia en el canchón permite conocer a los alumnos desde otra perspectiva y eso enriquece aún más el proceso.
Tras varios meses de intenso trabajo, los carroceros de toda la provincia ya viven a pleno la Fiesta Nacional de los Estudiantes, luciendo cada uno de los proyectos que con mucho esfuerzo construyeron en sus canchones.
Cada canchón vive experiencias diferentes, pero el trabajo en equipo, el compañerismo, los valores y el compromiso está siempre presente.
Así lo expresó Bruno Gutiérrez, profesor asesor del Colegio “Martín Pescador”, quien contó la experiencia de trabajar junto a los alumnos en la FNE y el aprendizaje que representa para los chicos. “Hay que tener mucho amor por la FNE, por la educación, la enseñanza, y muchas ganas de acompañar a los chicos en el proceso de elaboración de un proyecto que requiere de unidad, y trabajo en equipo” dijo el docente.
Destacó que la Fiesta de los Estudiantes tiene la particularidad de demandar “un proceso colectivo que, si no se cumple, no funciona. Son 50 estudiantes detrás de un objetivo”.
Relató que el canchón implica una convivencia especial, en la que se conoce a los alumnos desde otro lugar “porque es casi un mes y medio de trabajo cotidiano, donde no se da esa relación del aula en un ámbito formal, sino que te permite conocerlos desde otra perspectiva, sus preocupaciones, alegrías, logros y eso enriquece aún más el proceso de aprendizaje”.
El docente se refirió a la elección de los jefes de carroceros, instancia que se cumple antes de iniciar el proceso de construcción de la carroza. “El que es jefe va a estar a cargo de 20 o 22 chicos y eso es una gran experiencia para ellos”.
Sobre la distribución de obleas a los carroceros, Gutiérrez explicó que esa cuestión, como otras tantas, se guían bajo un reglamento. “En el colegio solo pueden ser carroceros alumnos de tercero a quinto año, siempre y cuando no estén en riesgo pedagógico, es decir se evalúa su rendimiento escolar. En el proceso de construcción de la carroza, los profesores asesores junto a los jefes de áreas van asignando puntaje a los carroceros, por mérito, por haber estado presente, por el esfuerzo y de ahí se distribuyen las obleas. En el colegio todos los chicos que fueron carroceros reciben obleas, ya sean compartidas de a tres, de a dos y los únicos que no las comparten son los jefes” explicó el docente.