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Algunos migrantes consideran quedarse en México

La primera veintena de centroamericanos de la llamada Caravana Migrante llegó a la Ciudad de México con la intención expresada de seguir camino hasta Estados Unidos, pero la mayoría de los más de 5300 inmigrantes y refugiados que ingresaron al territorio mexicano en los últimos días se atomizaron y abandonaron la columna principal.

En la frontera entre Estados Unidos y México, los obispos de El Paso, Texas; Las Cruces, Nuevo México y Ciudad Juárez, en Chihuahua, se juntaron para presidir una misa binacional, en la que recordaron a los migrantes que fallecieron intentando buscar una mejor vida, describieron las dificultades de las que escapan cientos de miles de centroamericanos y mexicanos todos los años y le pidieron al presidente norteamericano que “abra su corazón”.

Mientras los tres obispos pedían que el gobierno de Estados Unidos modere su política migratoria y abandone la reciente escalada electoral que incluyó tanto el despliegue de miles de soldados en la frontera como las denuncias de criminales infiltrados entre los inmigrantes, en México, las llamadas caravanas se fragmentaron aún más y eligieron distintas rutas para llegar hasta la frontera norte o, incluso, decidieron quedarse dentro del país latinoamericano.

La oficina mexicana del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ya expresó su preocupación por la división de la columna de migrantes y advirtió que así es más difícil protegerla porque “gran parte de las personas de la caravana están no localizados”, según un comunicado oficial.

Mientras tanto, otros 2800 centroamericanos de la caravana original siguen en la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, en el sur de México, esperando que sus solicitudes de asilo sean aprobadas por las autoridades nacionales.

Ante la escalada militar y verbal de Trump, cada vez son más los centroamericanos recién llegados que deciden abandonar la idea de entrar a Estados Unidos y optan por quedarse en México.