Tras las quejas, el gobierno castiga a los comedores
En la improvisada conferencia de prensa que realizó en el Obispado, el gobernador Gerardo Morales había adelantado una medida que ya se encontraba en marcha: el cambio en la forma en la que el gobierno asiste a quienes se hacen cargo de la pobreza estructural en los barrios de Jujuy.
La ayuda que el gobierno destina a los comedores comunitaria, valuada en $6,50 por cada asistente dejará de llegar, al parecer, en una semana. El dinero ya no estará en manos de los responsables de cada comedor.
Con el nuevo sistema, cada comedor recibirá directamente la mercadería.
Las notas dirigidas a cada responsable comunicando la novedad, ya habían sido enviadas.
La primera reacción fue de temor y desconfianza.
Mirta Cabana, histórica dirigente responsable de comedores en Barrio Belgrano (San Salvador de Jujuy) que alimentan a 180 niños a través de la fundación DARLOCAB, manifestó su preocupación.
“A mí me dan (dinero) para 180 personas. Ellos dicen que lo van a cubrir. Hay que ver la calidad de la mercadería. Tenemos muchos problemas con eso”, indica, luego de recordar que se trata de cifras “miserables” las que aporta el gobierno.
Además, Cabana sostuvo que la ministra Natalia Sarapura no tuvo contacto desde su asunción con los referentes de los comedores.
Alimentan a miles de personas todos los días en los sitios donde el estado está ausente.
Se organizan en casas o salones que se transforman en lugares de referencia y los vecinos asisten.
Además, en algunos casos reciben asistencia del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que dirige Carolina Stanley.
Allí, el dinero que se recibe es alrededor de tres veces mayor, según explicaron dirigentes que manejan los programas.
En la capital de Jujuy, la red de comedores se extiende por barrios marginales y asentamientos donde es notoria la pobreza estructural, que el gobierno calcula en 31% pero que la CCC ubica en cifras superiores al 50% de la población.
Alto Comedero en sus distintas zonas, Punta Diamante, Malvinas, Cucharita, son los lugares de mayor presencia.
La dirigencia también instala merenderos y copas de leche, que son sitios similares a los comedores pero que ofrecen el servicio de merienda.
En general la modalidad consiste en reunir la documentación de niños y vecinos fuera del sistema y los presenta ante los funcionarios del ministerio de desarrollo humano.
El gobierno desconfía de esa gestión porque considera que es empoderar al dirigente que gestiona.
Lo dijo el propio Morales, que comparó a Barrios de Pie con la organización Tupac Amaru que condujo Milagro Sala en épocas de poder kirchnerista en Jujuy.
Sin embargo, el trabajo de los dirigentes ocupa espacios que los funcionarios de gobierno dejan descubiertos.
Según cifras oficiales publicadas hasta el año 2017, en el ministerio que conduce Natalia Sarapura hay 1.266 empleados. Pese a la cantidad, el trabajo de los dirigentes sigue siendo fundamental en los barrios.