Boliches jujeños asfixiados por las cargas impositivas
- Daniel Tóffoli afirmó que el nivel de presión tributaria es tan alto que "por cada entrada vendida en un boliche, el 60% cubre distintos impuestos y cargos".
- Críticas a la clase política que desatiende las necesidades de los empresarios locales para seguir concentrados en la campaña electoral.
Los 22 puntos que devaluó el ministro de Hacienda, la inflación de 113,4% interanual que informó el Indec, el desfase salarial que maltrae a los trabajadores jujeños, se combinan para un cóctel que el barman no puede preparar pero si causa un amargo efecto en el paladar de los empresarios locales. Si bien los tres elementos afectan a la actividad comercial en general, el reconocido empresario de la noche Daniel Tóffoli, describió particularmente en Sobremesa (Canal 2) el impacto económico que sufren ese tipo de locales.
“El sector privado está en un momento muy duro atravesando un nivel de recesión creciente, con el consumo muy lastimado y precios volátiles cuando no se transforma directamente en desabastecimiento…”, relata sobre el decreciente volumen de ingresos que perciben cada fin de semana, destacando que aún resultando impopular o insatisfactorio, la depreciación del peso argentino después de las elecciones PASO requirió una remarcación del mismo nivel, solo para sostener la reposición de mercadería.
Ante tanto desbarajuste macro económico e incertidumbre, las listas de precios provistas por los proveedores sufren modificaciones casi semanales, ese costo agregado se traslada al precio de venta al público con el fin de cubrir la reposición de bebidas. La volatilidad obliga a restringir la venta de algunas bebidas cuando los precios de referencia se modifican intempestivamente, hecho regular con la mercadería internacional, cuyo precio está atado al dólar blue.
A modo de ejemplo, Tóffoli explicó el esquema de costos inevitable que afrontan cada vez que los negocios del rubro abren sus puertas al público: sobre cada entrada Sadaic cobra 16%, AADI CAPIF 8%, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) implica 21%, la municipalidad se reserva el 7% sumado a los impuestos provinciales como Rentas e Ingresos Brutos, además del servicio adicional de la policía cuyo valor se estableció en $8600 por efectivo.
Como en tantos otros rubros la presión impositiva resulta asfixiante y no parece haber solución en lo inmediato, quedando sujetos a la concurrencia del público, más el ingenio propio, mientras que la clase política concentra sus energías en captar votos, la actividad comercial sufre: “La campaña política está en otro canal, oímos promesas que nada tienen que ver con la realidad de cada día. No hemos escuchado propuestas concretas, tampoco durante la campaña provincial y menos desde la intendencia, donde las tasas siguen incrementando como si nada ocurriera”.