Boliches bailables: empresarios atrapados ante la absurda burocracia
- Empresarios de boliches jujeños solicitan que se actualice la Ley de nocturnidad, cuyas exigencias para habilitación resultan un sin sentido burocrático
- "Somos estigmatizados, señalados como millonarios que no les importa nada y los boliches tienen muchísima seguridad", expresó Daniel Toffoli.
Los empresarios de la noche, como suele llamarse a los propietarios de confiterías bailables, han tenido que soportar el peso de la pandemia como ningún otro rubro, con poco o nula asistencia del Estado. Tampoco han recibido hasta el momento una flexibilización en las normativas que regulan la actividad a pesar de que la Ley N° 5955 sancionada siete años atrás no ha envejecido de la mejor manera.
Daniel Toffoli flamante presidente reelecto de la Cámara Jujeña de Confiterías Bailables, conoce sobremanera el estigma bajo el que conviven y el desinterés de la clase política por mejorar la legislación “como si les incomodara”, tratar el tema.
Por ejemplo los controles sobre comercios multirubro que ofrecen los mismos servicios aunque no superan el carácter de pubs o meras confiterías. Una disputa que la Cámara sostiene con la autoridad de contralor quienes hacen caso omiso ante la clandestinidad.
“Tenemos una actividad que junto al esquema de la nocturnidad está estigmatizada, el dueño del boliche es millonario, lo único que le interesa es ganar plata, no es así. Hay muy pocos negocios de Jujuy que tengan tanta seguridad como un boliche, por las exigencias mismas de la ley de nocturnidad que ya merece una actualización y la expansión de nuevos conceptos”.
Considerado una injusticia por los 30 miembros integrantes, las confiterías bailables son las únicas empresas obligadas a solicitar habilitaciones para eventos diariamente. Trámites que incluyen el pago de distintos conceptos municipales, provinciales, servicio adicional de policía entre otros y que implica un pago mensual de entre $500.000 a $1.000.000 dependiendo de la capacidad de los locales.
Tal nivel de burocracia exige un largo y continuo peregrinar por diversas oficinas pidiendo/pagando permisos, hasta llevar la solicitud al comisario local, que finalmente dará el visto bueno para la apertura del local entre las 22.00 y 05.00 horas, no obstante durante el transcurso de la noche en cuestión pueden concretarse visitas de agentes municipales, policiales o contravencionales pidiendo todo el expediente nuevamente.