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Bernis quiere discutir el modelo jujeño y su jefe vive en un país sin democracia

Alberto Bernis, vicegobernador de Jujuy y dirigente de un radicalismo que lleva más de una década administrando los destinos de la provincia, acaba de decir, al anunciar la fecha prevista para las próximas elecciones, que “queremos discutir el modelo de provincia”.

La frase resulta, como mínimo, llamativa. Después de tantos años ocupando el poder, cabe preguntarle al vicegobernador algo elemental: ¿qué modelo de provincia es el que pretende discutir? ¿Acaso el oficialismo todavía no puede explicar cuál es el modelo que viene aplicando desde hace más de doce años?

Por las dudas, vale la pena ayudarlo.

Para buena parte de la sociedad jujeña, el modelo está a la vista: una creciente concentración del poder político, un debilitamiento de los organismos de control, una Legislatura con mayorías oficialistas que muchas veces funcionan como garantía parlamentaria de las decisiones del Ejecutivo y una administración de los recursos públicos que ha sido cuestionada por la falta de controles y transparencia suficientes.

Durante el ciclo político encabezado por Gerardo Morales se impulsaron reformas y estructuras estatales que generaron fuertes cuestionamientos respecto de la división efectiva de poderes y de la autonomía de los organismos encargados de controlar al Estado. La discusión no es menor: cuando los controles se debilitan, cuando el Poder Legislativo deja de ejercer plenamente su función de contralor y cuando los organismos destinados a fiscalizar al poder pierden autonomía, lo que se deteriora no es solamente una institución: se deteriora la república.

También debe discutirse la utilización de sociedades y empresas estatales como instrumentos de gestión. Si esas estructuras permiten realizar contrataciones bajo mecanismos diferentes a los procedimientos tradicionales de licitación, la pregunta que corresponde hacer es sencilla: ¿quién controla, cómo se controla y quién rinde cuentas ante los ciudadanos por cada peso administrado?

Lo mismo ocurre con la concentración de recursos a través de la cuenta única, una herramienta administrativa que puede ser legítima, pero que cuando concentra una enorme capacidad de decisión financiera en el Poder Ejecutivo necesita controles particularmente fuertes, transparentes e independientes. De lo contrario, la discrecionalidad puede terminar reemplazando a la planificación y al control republicano.

Mientras tanto, los trabajadores estatales soportaron durante años el deterioro de sus ingresos reales. Y detrás de esa realidad aparece otra pregunta incómoda: ¿cuál fue el resultado concreto del endeudamiento provincial y del proyecto de transformación de la matriz productiva que se presentó como una de las grandes apuestas del gobierno de Morales? Después de tantos años, los jujeños tienen derecho a conocer cuánto se endeudó la provincia, cuánto se pagó, qué quedó y qué beneficios concretos recibió la sociedad.

Y hay un capítulo todavía más sensible: la justicia. El funcionamiento del Ministerio Público de la Acusación y determinadas actuaciones judiciales fueron objeto de cuestionamientos por parte de dirigentes y sectores de la sociedad que denunciaron presuntos usos políticos del sistema penal. Esas denuncias no pueden convertirse automáticamente en verdades, pero tampoco pueden ser ignoradas. Deben ser investigadas y respondidas institucionalmente, porque en una república la justicia no puede ser utilizada como herramienta de persecución política, ni siquiera bajo la excusa de combatir al adversario.

Entonces, señor Bernis, si realmente quiere discutir “el modelo de provincia”, discutámoslo en serio.

Discutamos cuánto poder debe concentrar un gobernador, discutamos qué independencia deben tener los organismos de control, discutamos cómo se contrata con el Estado, discutamos qué grado de autonomía debe tener la Legislatura. Discutamos qué controles existen sobre las empresas estatales, discutamos el endeudamiento, los salarios, la obra pública, la transparencia y el funcionamiento de la justicia.

Pero, sobre todo, queremos escucharlo hablar sobre democracia. Ustedes, los radicales, hace años que no mencionan la palabra democracia…

Jujuy no necesita una democracia de mayorías automáticas ni un Estado donde los controles dependan de la voluntad del poder de turno; necesita una república donde el poder tenga límites, donde existan controles y quienes gobiernan sepan que administrar recursos públicos significa, antes que nada, rendir cuentas ante la gente.

Señor Bernis, ya que usted tiene tantas ganas de discutir el modelo de provincia, le propongo que arranquemos antes con una pregunta a título de ensayo: ¿su modelo de provincia es continuar con la concentración perversa de poder o quiere recuperar una provincia donde la división de poderes, los controles republicanos, la transparencia y la rendición de cuentas vuelvan a ser la regla y no la excepción? Me imagino que no estará de acuerdo con la pregunta formulada porque va en contra de los desvalores que representa su jefe político, quien precisamente hoy reside en un país no democrático.

Ese sí sería un verdadero debate sobre el modelo de provincia.

Además, sería sano para el pueblo de Jujuy que usted explique personalmente qué modelo de sociedad ayudó a construir durante estos doce años y demuestre cuáles han sido los beneficios para los jujeños.

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