Volantazo en un Banco marcado por las sospechas de corrupción
El gobierno formalizó la transformación del Banco de Acción Social en el Banco de Desarrollo, orientado a financiar la producción de la economía provincial; atrás quedan múltiples denuncias por corrupción en la entidad, aunque a la fecha no se ha esclarecido ninguna, ni se ha avanzado en la investigación de los supuestos responsables.
Exactamente dentro de 7 días se cumplirían 44 años de la creación del Banco de Acción Social.
Su objetivo inicial, el de promover el desarrollo de la familia y de los trabajadores independientes a través de asistencia financiera, quedó absolutamente desvirtuado durante sus últimas dos décadas, en medio de sospechas de corrupción.
El millonario negocio de la explotación del juego y los casinos ocupó sólo dos renglones dentro de los 33 artículos de la ley que le dio vida, sin embargo ese pequeño inciso se había convertido en la única razón de ser de la entidad.
Mediante él, directorios sospechados y empresarios fantasmas, a quienes muchos vincularon con el kirchnerismo local, manejaron a su antojo los fondos del BAS.
La gestión Morales impulsó y sancionó el 17 de diciembre de 2015 una ley para cambiar el perfil del BAS y transformarlo en el Banco de Desarrollo de la provincia, destinado a financiar emprendimientos grandes y pequeños, con el objetivo de que el sector privado se desarrolle y genere la riqueza de la que hoy la economía provincial carece.
La puesta en marcha de ese cambio se concretó sobre el viernes de la semana que pasó.
“Es un golpe de timón”, dijo el gobernador Gerardo Morales durante el acto de presentación del nuevo Banco.
“El banco de acción social el año pasado perdía 700 mil pesos por mes, no cumplía con la función social que había originado su creación”, comentó.
El mandatario dijo además que a partir de su transformación, la entidad tendrá que estar detrás del progreso de los productores de llama, quinua, azúcar, tabaco, citrus como así también gestionar incentivos al turismo, hotelería y servicios.
Según el gobierno, se trata del paso clave para ir hacia el viejo objetivo de cambiar la matriz productiva en Jujuy.
El paso hacia adelante, sin embargo, abre por otro lado el interrogante sobre el destino que tendrán las denuncias realizadas por integrantes de este mismo gobierno años atrás.

El BAS y su directorio, durante la administración kirchnerista en Jujuy fueron denunciados por el pago de sobresueldos a sus directivos, extrañas condonaciones de deudas a empresas vinculadas a dirigentes locales y hasta por el pago de servicios a esas mismas empresas, entre otras irregularidades.
La justicia no ha dado muestras de avances en ninguno de los expedientes.
En este contexto, el flamante Banco de Desarrollo se convierte en un proyecto prometedor para la economía local, aunque quienes conocen los (des)manejos que sostuvo el viejo Banco de Acción Social coinciden en afirmar la mirada a futuro no debería garantizar la impunidad para lo acontecido en el pasado.

