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Gimnasia volvió a reprobar con un cero

En un partido soporífero, ordinario y malo por donde se lo mire o se lo busque, Gimnasia y Esgrima de Jujuy empato cero a cero ante Juventud Unida de Gualeguaychú.

Un resultado que dejó un sabor amargo, porque “El lobo”, si bien intentó ser vertical, lo suyo volvió a ser inoperante y por ello el poquísimo público que presenció el cotejo, se retiró con chiflidos y reproches.

El único punto a favor, son los nueve partidos que mantiene invicto su reducto, en otras palabras, “Consuelo de tontos”.

Cuando un técnico en su corralito brinca, grita y hace gestos ampulosos, es una clara demostración que el equipo es desesperante para el entrenador, como exasperante para sus hinchas.

Durante el primer tiempo Juventud Unida logró tomarle el pulso a su rival, porque tuvo algunas aproximaciones, que demostraron que el conjunto de Entre Ríos no vino a Jujuy en calidad de “Partenaire”, por el contrario, puso en aprietos a Gimnasia, con un achique que desbarató cualquier esbozo de circuito futbolístico. Por eso los hinchas locales hacían “Puchero” cuando miraban a Auzqui, Sufi o Céliz.

Los errores forzados eran mérito de Juventud, que desnudó la falta de ideas, audacia y claridad, en ese orden por parte del equipo albiceleste.

El mezquino empate le quedaba al talle al primer período y que arrojó la primera lesión de un jugador de Gimnasia, como fue el caso de Olmedo, que no sería el único.

Hasta la manga se desplegaba allá por los 41`, como diciendo: mejor vayan al vestuario y refresquen la cabeza.

Es que se corrió, más que se jugó, lamentablemente es una constante en el Torneo de la B Nacional.

Gimnasia tenía que salir a jugarse el todo por el todo en la segunda mitad y en verdad, lo iba a hacer, pero por delante le quedaba el andamiaje y la estructura del equipo del debutante técnico Osella, cuya táctica estuvo en saber achicar los espacios y la estrategia en intentar meter una “contracarga”

Tener la pelota no significa garantizar tener llegadas, porque el trabajo de los arqueros Cavallotti y De León, fue casi nulo. Salvo consignar una llegada de Juventud en el primer capítulo y aquel envío de Diego Ausqui que salvó De León sacando la pelota al córner, cuando tenía destino de ángulo y gol.

La orden de Gamboa fue tener paciencia en la salida, con pelota asegurada, pero resulta que los titubeos de los defensores de Gimnasia se hicieron evidentes. Y en otro caso, cuando se conseguía llegar a la zona de creación, todo terminaba en el “Piquete” que le ponía el conjunto “Decano”.

El lamentable partido, terminó con el saldo de  Ojeda y Ferreyra lesionados junto a Olmedo en el dueño de casa. Está claro que “El lobo” anda chueco con su suerte, pero también se juega mal y eso es inapelable.

Final de un nuevo capítulo, de las desventuras de Gimnasia y Esgrima en este campeonato.

El cero a cero no solo fue un resultado, sino una calificación, sobre todo para el local que volvió a reprobar la asignatura pendiente.