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En Argentina, más del 50% de los niños presenta parásitos intestinales

La Sociedad Argentina de Gastroenterología lleva adelante una campaña que tiene como objetivo informar acerca de la patología: prevención y posibles consecuencias.
  • Datos que asustan.
  • Según un gastroenterólogo es una enfermedad “de la pobreza”.
  • La Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) impulsa, por segundo año consecutivo, una campaña de concientización.

La Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) impulsa, por segundo año consecutivo, una campaña de concientización sobre la parasitosis intestinal, una afección que, según la Organización Mundial de la Salud, está presente en la quinta parte de la población mundial y, en Argentina, en más del 50 por ciento de los niños.

Si bien las enfermedades parasitarias afectan a personas de toda edad, la población infantil es la más sensible a sufrirla. Y son los niños quienes pueden experimentar, si no se trata, desde malestar general hasta trastornos en su crecimiento y desarrollo intelectual.

Al respecto, Edgardo Smecuol, gastroenterólogo, detalló que se trata de organismos de una o más células que toman como huésped al hombre y pueden generar trastornos poco advertidos o severos.

En Argentina, más del 50% de los niños presenta parásitos intestinales

Además, el especialista aclaró que “es una enfermedad de la pobreza y que su prevalencia en países desarrollados es menor que en zonas carenciadas”, afirmó.

“Puede tenerse a cualquier edad, en general cuando un chico está parasitado, toda la familia lo está. Los chicos son más propensos porque suelen caminar y los parásitos pueden atravesar los pies. Además hay un problema cultural de higiene porque no tienen buenas condiciones. Tenemos que insistir más con el lavado de manos ”, explicó y agregó que “es común además la transmisión fecal – oral, el uso de agua no segura, carnes mal cocidas, procedimientos inadecuados, todo afecta el doble a los chicos”, confirmó Smecuol.

Sobre los síntomas: “pueden tener picazón anal, distención abdominal, dolor y diarrea. Cuando se prolonga la enfermedad por mucho tiempo salen gusanos del ano o puede que si bien no tenga grandes síntomas, el niño pierde peso, sufre alteraciones en el sueño, la concentración, el desarrollo intelectual y también sufre trastornos de crecimiento”, detalló.

Finalmente, sobre el tratamiento aclaró que acceder a cloacas y agua segura sería lo principal, luego una vez diagnosticado que tanto el niño como la familia accedan a un tratamiento y tomen todas las precauciones para seguir evitando la propagación. “La mejor forma de prevenir es lavar frutas, verduras y las manos”, sentenció.

Para mayor información: www.sage.org.ar