Espectáculos | Argentina

El regreso de Illya Kuryaki and the Valderramas por una noche

En una nueva edición del Festival, artistas de diferentes generaciones y géneros compartieron escenario. Indios, Bandalos Chinos, 1915, Winona Riders, Marilina Bertoldi, el Zar, Cindy Cats, Louta, Militantes del Clímax, entre otros, se dieron cita en Ciudad Universitaria en el marco del esperado regreso de Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.

Este sábado, el Festival Buena Vibra volvió a consolidarse como el epicentro de la música alternativa local. En su edición 2025, miles de personas se reunieron para ser testigos de una jornada que, más que un evento, se presentó como una experiencia colectiva, vibrante y diversa.

La espera de ocho años sin verlos juntos terminó cuando las primeras notas de Expedición al Klama Hama comenzaron a sonar. Illya Kuryaki and the Valderramas se subieron al escenario pasada la medianoche y tanto Dante Spinetta como Emmanuel Horvilleur usaron la energía guardada por la pausa como combustible para reinventarse una vez más frente a su público.

Spinetta, con su ADN funk innato y su guitarra afilada, y Horvilleur, con su presencia carismática y su voz impecable, mostraron la vigencia de una de las bandas argentinas más influyentes de los últimos años en el país y en Latinoamérica.

image.png

Su setlist no solo repasó los hits de siempre, sino que también añadió nuevas texturas y elementos, manteniendo la frescura de su propuesta, aunque ahora sumergida en un contexto sonoro más maduro después de estos años de silencio sobre el escenario.

El sonido de Illya Kuryaki and the Valderramas es un crisol de influencias, un laboratorio donde el funk se mezcla con el rap, el soul y el pop, y todo se amalgama bajo el sello inconfundible de la banda. La propuesta sonora de este sábado no fue la de un artista que se estanca en su legado, sino que se reinventa en su propuesta. Así repasaron éxitos como Chaco, Jaguar House, Fabrico Cuero, Remisero, Jennifer Del Estero y Coolo.

Pero no fue solo la nostalgia lo que atrapó al público: fue el cruce de esa añoranza con una propuesta sonora que se sigue actualizando y desafiando los límites. Para el cierre con Abarajame, Ciudad Universitaria era una fiesta. Los presentes coreaban cada palabra, no solo por la conexión con el pasado, sino por el hecho de que la canción sigue sonando fresca y vigente. La magia que sembraron los Illya Kuryaki and the Valderramas sigue intacta.