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Nocetti, el inquisidor intelectual de la provincia

Jorge Nocetti, Secretario de Cultura y Turismo de la provincia, volvió a mostrarse soberbio y autoritario. Ordenó retirar los ejemplares de un libro del Lic. Benito Aramayo, que estaban expuestos en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Su actitud tiene directa relación a una dictadura que ejerce en ese organismo de la provincia, donde practicó toda clase de actitudes discriminatorias y de censura, que no se condicen con la de un funcionario que tiene que estar al servicio de la Cultura.

Tras esta decisión, los responsables del stand no encontraron explicación a la actitud del Secretario de Cultura y Turismo, ya que se trataba de una obra que tuvo muy buena crítica, que fue editada en el año 2009 y que tuvo varias presentaciones en este importante encuentro de la literatura mundial.

El contenido del libro, que es una visión crítica de la historia y la económica de la provincia de Jujuy desde su fundación hasta nuestros tiempos, acaparó el interés de los visitantes de la muestra que apreciaron con agrado la otra parte de la historia de Jujuy, que muy pocas veces se cuenta.

Nocetti, si bien es el titular de la Secretaría de Cultura de la Provincia, no tiene la autoridad suficiente para vedar o prohibir la muestra de ningún autor jujeño, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de Benito Aramayo, una persona íntimamente ligada con la historia y las costumbres de estas tierras.

La Feria del Libro es abierta a todos los escritores argentinos y del mundo. La convocatoria en nuestra provincia fue para todos los autores jujeños, sin distinción de clase o nivel cultural y en ese contexto se presentó la obra de Aramayo.

No existen antecedentes en nuestra provincia, donde se hayan asumido este tipo de actitudes con escritores locales. Sí, se sabe que en muchas oportunidades no se rindió cuenta de los libros que se vendieron en anteriores ediciones de la Feria, donde muchos autores locales tuvieron que resignarse con que sus obras hayan sido mostradas, sin que pudieran acceder a la devolución de los montos por la venta de ejemplares.

Cabe preguntarse entonces con qué autoridad o nivel literario el Secretario de Cultura y Turismo de la Provincia, prohíbe la exhibición de una obra, mostrándose como inquisidor moderno en una problemática de los jujeños.
 
Si se habla de prohibiciones en la Feria del Libro, se puede mencionar como antecedentes un intento de censura a la presencia del escritor peruano Mario Vargas Llosa en el 2010, cuando un grupo de intelectuales argentinos consideraron que tiene una “actitud agresiva hacia los próceres populares”, pero jamás se puso en duda las condiciones literarias del premio Nobel de literatura.

En esa ocasión, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González consideró que  "Aprecio la literatura de Vargas Llosa, pero sucede que existe una doble posibilidad de que sea interpretado: es decir, como un gran novelista, autor de obras realistas y críticas de las realidades latinoamericanas, o como el hombre de una agresividad creciente hacia los procesos populares".

Nocetti no integra ningún grupo de intelectuales, ni mucho menos tiene una relación estrecha con la literatura, ni tampoco se le conoce vinculación alguna con la cultura, razón por la cual no se entiende cómo usando un cargo donde no tiene la mínima noción de lo que hace o ejerce, veda la exhibición y venta de un libro. Muchas veces se consideró que la cultura debe ser administrada por gente vinculada a esta rama, porque la problemática y necesidades la conocen quienes están inmersos en ella y no meros políticos que hacen de la función pública su forma de vida y consecuentemente muestran toda su soberbia a la hora de imponer sus “caprichos”.

En una oportunidad, Noceti había presentado su renuncia al cargo en el marco de la crisis que sufrió el Gabinete del gobernador Barrionuevo, pero luego fue confirmado.

Otro antecedente de la soberbia de Nocetti, y que todavía se mantiene fresco en la memoria del periodismo jujeño, fue el hecho protagonizado contra una periodista de Canal 2 en el 2010, a quien insultó y le prohibió el ingreso a ese organismo estatal, como si fuera su propia casa.

En esa oportunidad, la senadora Liliana Fellner (FPV-Jujuy) le pidió la renuncia del secretario de Turismo de la provincia, asegurando que “Hay gente que no se da cuenta que estamos viviendo en democracia y que lo que más debe primar en todo esto es el respeto. El respeto a la prensa, en donde cada uno debe informar lo que ve y cómo lo ve y de ese modo, quién nos escucha, hacer su opinión respecto a los diversos temas”, expresó en declaraciones a Radio 2.

Lo que no se entiende, es cómo el gobernador de la Provincia, Eduardo Fellner sigue manteniendo a este funcionario que es objetado desde todos los sectores. Los antecedentes nefastos, no le hacen nada bien al crecimiento y desarrollo turístico que propicia el mismo Gobierno.