El nuevo Papa visto con ojos jujeños
Padre Juan José Núñez: “Es un hombre admirable, de una capacidad brillante”
Fue una emoción muy sorprendente para nosotros. Si bien siempre fue un nombre que circuló en las posibilidades, no era tan esperado. Eso colmó de alegría el corazón de machismos de nosotros.
A mí me toca el hecho de haberlo tenido como profesor durante seis años de mi seminario y eso me involucra de una manera muy especial en el afecto al ahora Papa, por un lado. Por otro lado por el hecho de que haya tomado el nombre de Francisco, que es nuestro fundador y que en su momento recibió del Señor el mandato de reparar la Iglesia.
Creo que el cardenal Bergoglio, ahora Francisco I, ha interpretado que su tarea en este momento es restaurar nuestra Iglesia, dar aires nuevos, posibilitar que la doctrina sea siempre firme y eso nos alegra a todos nosotros.
Yo lo tuve como profesor de Exégesis, como profesor de Teología Pastoral y en algunas materias de Moral. Era un hombre admirable, de una capacidad brillante. Hasta hoy, que han pasado bastantes años, recuerdo todavía sus clases por lo práctico y la claridad de su mensaje. Guardo un recuerdo muy grato de él como profesor. Lo recuerdo como un hombre muy sabio.
Padre René Ruiz: “Francisco I va a ser el hermano universal”
Lo primero para destacar es el nombre que eligió Bergoglio. San Francisco es patrono de Europa por un lado, así que a los europeos ya loa tendrá en un bolsillo; a los italianos más porque San Francisco de Asís era Italiano. Pero yo creo que eligió el nombre por otra cosa.
San Francisco es el “hermano universal”. Él se llamaba así mismo el que predicaba la fraternidad universal. Como lo dijo en su breve discurso, trabajar por la fraternidad tan necesaria en el mundo. Si hoy hay guerras, si hay enfrentamientos, si hay divisiones si hay distancia entre pobres y ricos, es a causa de que no nos damos cuenta de que el otro es mi hermano. Yo creo que al elegir el nombre de Francisco ya nos está diciendo cuál va a ser su misión: ser el hermano de todos, el hermano universal.
Yo creo que los gestos de él aquí en la Argentina los conocemos. Yo nombro dos: Cromagnon y Once. Fueron dos momentos en los que él estuvo cercano de la gente sin mirar si eran o no de la religión. Fue a estar con la gente, con las familias que perdieron sus seres queridos. Se acercó, abrió las puertas de la Catedral para que pudieran llorar su pérdidas y poder consolarlos, darles una palabra de aliento, el animarlos.
En Buenos Aires nunca utilizó un vehículo personal, siempre utilizó el colectivo o el subte que es una forma de conocer a la gente donde está. Se fue a la calle a conocer cómo vive y qué piensa la gente.
El va a ser el Papa cercano al mundo entero. Humildad quiere decir saberse servidor de todos; sacar lo mejor que uno tiene saber y cuáles son los defectos.
Padre César Lovaglio: “Es un regalo de Dios a la Iglesia Argentina”
La mirada tiene que ser, no solamente la mía sino la de cualquier cristiano, una mirada sobrenatural. Yo escuchaba estos días disputas internas en un partido político y pensaba en lo que dicen los documentos de la Iglesia: “El Papa es elegido por el Espíritu Santo que escribe derecho con líneas torcidas”.
Las líneas torcidas somos los hombres. Hay apetencias de poder, de prestigio y sale elegido el cardenal Bergoglio, que no tiene vehículo, es un hombre muy sencillo y por algo eligió Franciso I. Es la primera vez en la historia de la Iglesia, en veinte siglos, que un Papa elegido toma como nombre Francisco, sabiendo nosotros quién fue San Francisco de Asís.
Yo creo que es un regalo de dios al la Iglesia Argentina y al mundo. Es un hombre muy especial, jesuita, sin pelos en la lengua y un hombre comprometido con su tiempo y con el hombre, sobre todo. Es autor de muchos libros; un gran teólogo.
Hay que rezar porque semejante responsabilidad no la puede llevar solo, sino es asistido por el Espíritu Santo.
Es una gran alegría para la Iglesia argentina pero sobre todo para el mundo. Me parece importante destacar cómo Dios no abandona la Iglesia y a pesar de todo lo que se ha dicho en estos días para desprestigiarnos como Iglesia, porque Iglesia somos todos, aparece este hombre sencillo, un jesuita, que es el hombre que Dios quiere que gobierne a la Iglesia en este momento.