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71 años del viejo merengue: ¡Feliz cumpleaños A. H. Zapla!

Para los hinchas de es eso y mucho más, nuestros orígenes son humildes, desde aquel tiempo en que se jugaban los torneos internos de la ex  “Fabrica Militar” y los obreros disputaban partidos con gran entusiasmo.

En ese tiempo, estaba Pastor Caro y el inolvidable Coronel Emilio Fabrizzi, quienes al verse contagiados por las bondades futbolísticas  de los muchachos decidieron formar el club “Defensores de Forestal”. La idea era participar en los torneos de la Liga Jujeña de Fútbol, por lo que las ideas fueron creciendo, hasta obtener su espacio en inmediaciones de los barrios 9 de Julio y Loyola.

Los altos sueños, tuvieron como objetivo tener su propia cancha de futbol, basquetbol, pileta de natación, cancha de bochas, obras que con el paso del tiempo se hicieron realidad palpable.

Por ello con el tiempo sus socios e hinchas,  supieron siempre jactarse ante su clásico rival (Gimnasia y Esgrima) de tener más instalaciones que su enemigo futbolístico. Lo que en rigor, es verdad, si comparamos los logros edilicios de los dos tradicionales equipos  a través de los años.

En tanto el equipo de futbol concurre a disputar partidos al “Centro siderúrgico”, que ya se denominaba “Zapla”.   Apareció en escena el Ingeniero Coluchi, un amante del fútbol, cuyo anhelo era que su institución llegara lo más lejos posible en este deporte.

Corrían los años 60 cuando este visionario dirigente, traslada de Forestal a la ciudad.  Ya bajo la denominación de Asociación Cultural y Deportiva Altos Hornos Zapla, fundada un 4 de Enero de 1941. Así se iniciaba la gran historia del conjunto “merengue”, llamado así por su similitud por la indumentaria que usaba el Real Madrid de España.

En esa década del 60, comienza su gran historia, puesto que con jugadores de la talla del “Loco” Testa, Zamudio, “Cua Cua” Herrera, Reinoso, Callejo, “Hacha” González,  Ludueña,  Roberto Villagra, “Chingolo” Bepre, en el 60 luego de ascender, de inmediato sale campeón  de la Liga Jujeña.

En los 70 comienza una revolución futbolística, con la llegada de jugadores como el “Negro” Alliers, Caballero, Zapata,  Salazar, “El loco” Marongiu y la vuelta de Roberto Villagra del fútbol tucumano. De modo, que a partir de la implementación de los Torneos Nacionales, Zapla de la mano del Coronel Emilio Fabrizzi, se lanza con todo hacia el objetivo final.

Hasta allí, la cancha de Zapla (consta  en las fotos de aquel momento) solo eran el palco actual  y un pequeño sector de plateas. Pero cuando Zapla -luego de varios intentos- pudo llegar al nacional de los años 70, se vio en la necesidad de armar un estadio acorde al magno acontecimiento de un Torneo Argentino.

Entonces, con el aporte de los empleados y obreros de la fábrica, comenzó la construcción del estadio, como si tratara de las pirámides de Egipto. Los obreros le cedían dos horas fuera de sus horas de trabajo al club, los que sabían soldar lo hacían, los que eran albañiles en lo suyo y así, cada uno con su aporte. Una lucha contra el tiempo, pero con el sueño de convertir en un verdadero coloso de hierro y cemento para que Zapla recibiera en casa a los ilustres visitantes del país.

Además, se construyeron  cabinas de transmisión,  se cambió el alambrado olímpico, más tarde las torres de iluminación. El campo de juego, fue una verdadera obra de ingeniería, de forma “bombé” para que el agua cayera por los costados,  mas el sistema de aspersión,  que fue obra del personal de mantenimiento del club Atlético Vélez Sarsfield de Buenos Aires.

Eran tiempos de bonanza,  por eso nada detuvo los ideales del Coronel Fabrizzi  y  a los simpatizantes de la casaca “merengue”. En lo futbolístico,  Zapla contrató a José Yudica y con el llegaron nuevos jugadores, que pasaron a los gratos recuerdos de sus hinchas. Así arribaron, Coronel, Diplácido, Romero, “Pancho” Ferraro, Sánchez, Cristofanelli, Andreuchi, Feito, Meija, Caputo, el “Toro” Raffo, Confesor, Luñiz “Motoneta” Gómez, Baigorria. En el año 74, integra la zona con River Plate, Newell’s, Argentinos Juniors, Talleres de Córdoba, Jorge Newbery de Junín, Central Norte de Salta, Gimnasia de la Plata e Independiente Rivadavia de Mendoza.

En la Casa Blanca, “El centro siderúrgico”, más tarde llamado con justicia “Estadio Coronel Emilio Fabrizzi”, sucedieron muchas cosas como para recordarles a todos, lo que Zapla aportó a la historia de nuestro futbol.

Con tantas participaciones en los certámenes nacionales, basta con decir que pasaron los más grandiosos  equipos (como  Newell’s del 74, campeón Metropolitano, al que Zapla le ganó 2 a 0), Talleres de Córdoba con quién “reventaron el estadio con una multitud de hinchas cordobeses y jujeños. Aunque también se discute si fue en el 83 u o 85 ante Boca, cuando más llenó su estadio, el día que  venció 2 a 0  (goles de Borneman y Zingariello) con ese equipo en el que también jugaban, Zitta, Guaymas, Ainstain, Otaola, Di Gregorio, Bacas  y Anssonaud.

Además de todo, la cancha del “merengue” fue pisada por los más grandiosos futbolistas que dio el futbol Argentino, desde Diego Maradona, Enrique Bochini, Norberto Alonso, y así la lista sería interminable.

Por eso, cuando hablamos de la cancha de Altos Hornos Zapla, lo hacemos con respeto y honor. Porque detrás de esa obra, hay una historia que respalda el orgullo de un estadio que es como un “Elefante Blanco” que despierta, con la fuerza del acero y con el cemento que es la piel de los hinchas “merengues”. Por eso señores, en su aniversario Nº 71 los invitamos a compartir esta fiesta y ¡Bienvenidos a la Casa Blanca!