Argentina no tiene una normativa clara sobre el uso de animales para la investigación
- Los animales cumplen un rol fundamental, en ellos se prueban medicamentos o vacunas antes de que se testeen en personas.
- La principal diferencia entre las pruebas científicas y de cosméticos es la ética.
- A nivel mundial las especies más usadas son los ratones y las ratas criadas con este fin.
En las últimas semanas el rol de conejos en los laboratorios fue muy cuestionado a raíz de un vídeo titulado 'Salva a Ralph', que se viralizó en las redes.
Al respecto, Debora Racciatti, médica veterinaria dijo que hay dos grandes ámbitos de experimentación con animales. El primero es responder preguntas y el otro es el clínico donde se prueba antes de que se testee en personas.
A raíz del vídeo, se debe aclarar que la principal diferencia entre desarrollar vacunas y medicamentos o realizar pruebas estéticas, es la ética.
“Hablamos de vacunas que van a salvar vidas humanas o animales es distinto que hablar de probar un cosmético asociado a la belleza”
De por sí según la especialista las pruebas con animales implican más recursos que otros métodos que comienzan a utilizarse.
La respuesta es el remplazo, si es absoluto se usa modelos matemáticos, computarizados y/o simulaciones que permiten hacer predicciones basadas en información. Cuando es relativo tiende a usar células extraídas de la especie pero reduce drásticamente el dolor o sufrimiento.
“No en todos los casos se va a poder remplazar el uso del animal”
En caso donde sea necesario se debe aplicar la reducción y refinamiento. En el primero de los casos implica disminuir al mínimo la cantidad de animales utilizados, la segunda opción es aliviar el estrés o limitar las consecuencias a largo plazo para la especie. “Si se genera dolor hay que prevenirlo y tratarlo”, explicó Racciatti.
“Depende la línea de investigación pero a nivel mundial la especie más usada son los ratones o ratas criadas para este fin”
Argentina no cuenta con normativas claras, no tiene un órgano que se ocupe de controlar ni garantizar el bienestar para los animales. A pesar de los intentos, el proyecto de Ley perdió estado parlamentario.